Poesía en arte bufo
Parranda. Dirección de Rodrigo Malbrán. Con Víctor Acum, Lizet Alvarado, Felipe Barraza, Marcos Belmar, Patricio Brambilla, Cristóbal Carvajal, Miguel Cuevas, Marcela Cornejo, Paulina Flores, Pamela González, Ismael Oddo, Paola Rodríguez, Gabriela Sandoval, Macarena Suazo, Ellie Nixon. Compañía de Teatro La Mancha (Chile). Festival Internacional de las Artes. Teatro Eugene O' Neill, 14 de marzo.
Afuera y allá, en el centro de San José, el Festival Internacional de las Artes retozaba con el inicio de sus actividades, entre la curiosidad de los espectadores y la imaginación de los artistas. Más acá, en el Teatro Eugene O' Neill, unas pocas personas daban cabida a la ansiedad de un Festival tan importante y tan rico en gamas.
Así, con la sala de teatro a medio llenar, habría de irrumpir un espectáculo adrede deforme y más bien novedoso en la tradición histriónica habida en el país y que, gracias al Festival, estaba ahí, agarrado por nuestros sentidos, aunque muy pronto algunos espectadores prefirieron abandonar la sala (prueba de que en criterios la unanimidad no siempre es alcanzable).
Se trata de un espectáculo amalgamado en la unidad interpretativa de 15 actores, quienes reaccionan como un solo cuerpo, todos convertidos en aunado estímulo y generadores de unificada seducción. Trabajo riguroso que los actores parecen disfrutar en la exigencia escénica de textos diferentes provenientes de la lírica, poesía y antipoesía, del chileno Nicanor Parra.
El trabajo intenso define de primera entrada las características del arte hecho espectáculo, del espectáculo hecho arte. El grupo chileno La Mancha asume el riesgo desde el lenguaje lúdico del arte bufo pasado por la expresión íntima de ideas en ejercicio (que no otra cosa es el reto de pensar).
En clave jocosa, eutrapélica, chocarrera, los 15 actores se apoderan del escenario, lo conquistan y lo dominan en expresión amorosa y también irreverente, para conjurar voces en el universo de Nicanor Parra, poeta, angustia, hombre e interrogante, para cuestionar sobre la vida y la muerte, antítesis en juego de lo válido. También La Mancha discute sobre la naturaleza de la Naturaleza, se exprese esta como se exprese; sobre Dios y el hombre, constante conflicto de fidelidades; la educación y la comunicación masificadoras; la cultura; la supervivencia del Planeta; en fin...
Los cuerpos de los actores conjugan, con sus voces, estados de ánimo: la bufonada como purificación, mientras sucede un ejercicio coreográfico de imágenes apoyadas en excelentes vestuarios (el disfraz que evidencia lo oculto, pero no oculta lo evidente), de la mano tan creativa como firme del director Rodrigo Malbrán. Aplausos.