
LA LOCA DE GANDOCA.
Espectáculo teatral basado en la novela homónima.
Autora: Ana Cristina Rossi.
Presentación: Auditorio Nacional y Ministerio de Educación Pública.
Elenco: Alejandra Portillo, Bernardo Barquero, Bismarck Méndez, Eduardo Cardozo, Esteban Corrales, David Mora, Greivin Chavarría, Halaix Barbosa, Alonso Alfaro, María Campos, Ruth Sibaja, Winsor Miller.
Adaptación y vídeo: Euclides Hernández.
Guión: Luis Carlos Vásquez, Francisco Alpízar, Alonso Alfaro.
Música original: Carlos Escalante.
Escenografía y vestuario: Luis Carlos Vásquez, Fernando Torres.
Dirección: Luis Carlos Vásquez.
Lugar: Auditorio Nacional.
Función: Domingo 29 de agosto. 7 p. m.
No es ningún secreto que La loca de Gandoca , novela de Ana Cristina Rossi, contiene abundantes alusiones autobiográficas, y que la lucha de Daniela Zermat, la heroína, por salvar el refugio de vida silvestre Gandoca de la depredación comercial trasluce la batalla librada por la autora, con el mismo fin y a riesgo de su vida, contra políticos corruptos, empresarios rapaces, burócratas ineptos y ciudadanos ignorantes o indiferentes.
La novela documenta ese empeño con ironía e indignación, al que hacen contrapunto los dolorosos problemas afectivos de la vida conyugal de la protagonista.
La teatralización de La loca de Gandoca que Luis Carlos Vásquez ha montado en el Auditorio Nacional sigue el orden narrativo de la novela pero ha puesto mayor énfasis en recrear escénicamente el ambiente "mágico" del refugio y de los episodios relacionados con Yemanyá, diosa del mar de las religiones sincréticas afrocaribeñas.
Con tal propósito, Vásquez hizo empleo provechoso de su fértil imaginación plástica y compuso cuadros de notable atractivo visual. Asimismo, en la escena de los burócratas satirizó humorísticamente la inoperancia del aparato estatal, ayudado por la música de Carlos Escalante.
Las escenas del embajador brasileño y del discurso del ministro también resultaron eficaces como denuncia, pero la mayoría de los acontecimientos "documentales" me parecieron deficientes dramáticamente, en ocasiones debido a las debilidades histriónicas del elenco, en otras a la colocación espacial inadecuada de los personajes o a la falta de una dirección de actores apta.
Por igual, me sorprendió desagradablemente que Daniela Zermat fuera vestida de modo tan feo (salvo en la última escena) y anduviera descalza por todo lado, bien que despropósitos similares no son extraños a los montajes de Vásquez.
Surge una duda en relación con las adaptaciones teatrales de las novelas incluidas en el programa de estudios de la educación secundaria.
Si las escenificaciones complementan la lectura pueden, como en el caso presente, enriquecer la percepción de los estudiantes mediante el contraste de las características propias a cada género.
Sin embargo, tengo la sospecha que para muchos el montaje servirá no tanto como complemento del estudio de la novela sino como reemplazo de su lectura. Eso sería perjudicial para la formación integral de los alumnos y me pregunto si el Ministerio de Educación ha advertido este posible aspecto negativo de las escenificaciones y tomado medidas correctivas.
La traslación y montaje de Luis Carlos Vásquez de La loca de Gandoca , novela de Ana Cristina Rossi, dura una hora y se mantendrá en cartelera de viernes a domingo hasta el 12 de setiembre. A juzgar por los aplausos en la pasada función dominical, el público gustó del espectáculo.