Sargento García y Los locos del barrio (Francia) .
Plaza de la Cultura, miércoles 10 de abril. 7:30 p. m. VIII Festival Internacional de las Artes San José 2002.
Si los japoneses hacen salsa, ¿recuerdan la Orquesta de la Luz?; si los africanos también, con el impresionante proyecto llamado Africando All Star bajo la dirección de Boncana Maiga, y si los bosnios también la hacen en uno de mis más asombrosos y recientes descubrimientos musicales Cubismo, con el conguero Hrvoje El Cacique Rupcic, entonces, si todos ellos hacen salsa, los franceses también pueden.
¡Salsa, aquí estamos! Podría ser el grito de guerra de estos músicos, que bajo la guía del Sargento García, llegaron a nuestra tierra para sorprender con su actitud frente a la música caribeña.
Aunque la salsa es el principal elemento en su repertorio no es lo mejor de la oferta, pues el uso de los esquemas de esta música tropical bailable es rutinario y convencional.
Sin embargo, Sargento García, nunca quiso quedarse estancado en ese concepto y optó por reunir otras formas musicales a la par de la salsa. En eso está su atractivo. Es allí donde el proyecto empieza a tener un interés y un valor musical y que se extiende hasta el campo de las ideas políticas sobre la vida.
Las cosas necesariamente tienen que recibir un nombre, una palabra, un término para poder identificarlas y diferenciarlas de las demás. Hoy en la música, sea comercial, alternativa, elistista o popular, los términos se hacen muy necesarios para poder clasificar la gran cantidad de variantes que se originan en un solo género.
Sargento García nos trajo una buena porción de este laberíntico menú de sonidos en que se ha convertido la música contemporánea.
Él la llama salsamuffin en clara asociación con los estilos afrocaribeños, especialmente de Jamaica, por aquello del reggaemuffin y es así como una nutrida audiencia, en la Plaza de la Cultura, pudo percibir las mezclas de reggae , salsa, pop , percusiones africanas y algo parecido al ska , muy cercano a las cosas de Manu Chao.
Los tres primeros temas apenas sirvieron para calentar la noche y fue con Adelita que empezó a dibujarse el rumbo y la dirección de su repertorio.
En el titulado 6x8 la herencia africana fue notable y el trabajo percusivo fue impecable y contagiante para escuchar de seguido una de sus mejores canciones, dedicada a todos aquellos que han tenido que dejar su país atrás, Hoy me voy . Con esta canción entiende uno el gran aporte que agrupaciones como esta, provenientes de otras realidades, le pueden hacer a la música popular latina. Es un asunto que tiene que ver con los contenidos literarios de las canciones.
En la mayoría de las producciones tropicales de los países del área la salsa o el merengue sirven de fondo a letras insulsas que, amparadas en una mal entendida picardía latina, saturan las ondas de radio con vacías, superficiales y sobre todo sexistas percepciones de la vida. Las personas y sobre todo la mujer viven para el sexo y las otras facetas humanas desaparecen. Con Sargento García y otros grupos por el estilo la vida brota a través de sus letras y, además, lo hace en formas divertidas.
El coro y el pregón tradicional en la música caribeña desaparecen para dar paso a otra forma de expresión vocal, algo así como grafitis al aire, gritos de guerra, frases de muro. Con los tres últimos temas del programa, Salsamanía , Nueve vidas y Jumpi la orquesta francesa dejó al público con una buena impresión sobre los motivos por los que ellos se han acercado a la música caribeña.
Me imagino que la participación de dos cantantes cubanos, que esa noche no llegaron a tiempo, consolida esta propuesta que aunque no es excepcional me gustó por genuina. ¡Salsa, nous voici !.