
En su presentación dentro del ciclo Martes por la Noche, en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (EAM), la clavicembalista mexicana Patricia Castillo ofreció un breve y variado repertorio de piezas para clavecín de compositores del barroco francés, holandés y alemán, con una fugaz asomada al renacimiento inglés.
La señora Castillo mostró sentido de estilo, agilidad digital y uso acertado de los registros para obtener variedad de timbres del instrumento, copia de un modelo francés de dos teclados.
Al comienzo, Castillo modeló una ejecución suelta de Tres preludios sin compás, del galo Jean Henri D´Anglebert (1629-1691), piezas en las que el compositor omite indicar la duración de las notas, que se deja a la inspiración del intérprete.
El más antiguo de los compositores barrocos del programa era el holandés Jean Pieterszoon Sweelinck (1562-1621), de quien la clavecinista brindó una versión cuidada de sus Variaciones “Bajos los verdes tilos”, serie de cuatro variantes sobre una tonada popular en la época del músico.
La obra de mayor envergadura del recital fue la Chacona de la Partita N° 2 para violín solo, de Johann Sebastian Bach (1685-1750), transcrita para clavicémbalo por la solista misma, de la que forjó una interpretación concentrada y elocuente.
Entre las selecciones de los franceses François Couperin (1668-1733) y Jean-Phillipe Rameau (1683-1764), la clavecinista introdujo las Variaciones Walsingham, del inglés William Byrd (1543-1623), una serie de 26 mini variantes.
Antes, forjó lecturas gallardas de los cinco números que integran el XXV Ordre, de Couperin, y, después, de tres de los ocho números que forman la Suite en sol mayor, de Rameau, para finalizar con La Dauphine, del mismo compositor.
Fuera de programa, Patricia Castillo complació con la Sonata en re mayor, del español Mateo Albéniz (1760-1831).