
Un debut favorable en el ámbito de la ciudad capital tuvo la Orquesta Sinfónica Municipal de Cartago (OSMC), bajo la batuta de su director titular, Iván Arguedas, el domingo 20, en el Teatro Popular Melico Salazar.
El conjunto se estrenó en mayo del año pasado como agrupación profesional alrededor de un núcleo de músicos jóvenes formados en la Escuela Municipal de Música de Cartago. Cuenta con el esclarecido patrocinio del alcalde y ayuntamiento de la muy noble y leal Vieja Metrópoli, que canalizan el apoyo financiero para la orquesta por medio de la Asociación Escuela Municipal de Música.
Al igual que en la primera presentación de la OSMC, Manuel Matarrita actuó como solista en el piano y esta vez moldeó una interpretación vivaz y chispeante del jovial Concierto N° 2 para piano y orquesta , del compositor ruso-soviético Dmitri Shostakovich (1906-1975). La pieza data de 1957 y fue escrita como regalo de cumpleaños para su hijo Maxim.
Los dedos ágiles y veloces del solista en las escalas y arpegios de los dos risueños movimientos externos, ambos marcados allegro , contrastaron con la quietud y lirismo del fraseo en el emotivo andante central.
El acompañamiento de Iván Arguedas y de la orquesta se oyó prolijo y diligente.
La función comenzó con una versión cuidada de Primavera en los Montes Apalaches , del estadounidense Aaron Copland (1900-1990), música compuesta para el ballet de ese nombre estrenado en 1944, con coreografía de la reconocida Martha Graham.
Encuentro que esta partitura, pensada para la danza, suena insípida e insustancial en la sala de conciertos, no ofrece muchas oportunidades de lucimiento orquestal y quizá no haya sido una selección óptima para abrir el debut de la orquesta cartaginesa.
Con todo, en particular las intervenciones de las maderas me sonaron nítidas y precisas.
Más a tono me pareció la pieza final, Finlandia , de Jean Sibelius (1865-1957), conocido ejemplo del nacionalismo posromántico escandinavo, que recibió una lectura recia de parte del director y el conjunto, sobre todo los bronces y los timbales. La obra data de 1899, cuando el país nórdico formaba parte del imperio ruso, y fue compuesta con fines de reivindicación patriótica.
La presentación de la OSMC sigue a la efectuada unos meses atrás en San José por la Orquesta Sinfónica Municipal de Heredia. Este es un signo alentador para el desarrollo de la música sinfónica en el país y quizá el día no está lejano cuando todas las provincias tengan sus propias orquestas sinfónicas.
Una considerable cantidad de público aplaudió el desempeño de la Orquesta Sinfónica Municipal de Cartago y su director titular, Iván Arguedas, para el debut josefino en el teatro Melico Salazar y, en particular, la actuación destacada del pianista Manuel Matarrita.