
La modalidad o estilo de jazz fusión ciertamente que está diseñada para transmitir sentimientos y energías positivas a los que acuden a escucharla.
Siendo el jazz fusión un estilo de gran aceptación entre el público masivo, resulta muy conveniente para su destino como forma musical que la audiencia se pueda sentir bien al escucharlo.
Sentirse bien se obtiene de comprender y digerir facilito esa música que suena.
Lo anterior no implica que esta tendría que ser música superficial, de esquemas baratos y apegada al menú de estructuras emocionales que el pop, por ejemplo, manipula a su antojo y con gran efectividad.
El jazz fusión es un estilo de gran dignidad y por supuesto que de él han surgido grandes instrumentistas así como también excelentes compositores.
El trío Escats, nuevo bajo ese nombre, pero conocido por sus variadas incursiones en nuestra escena musical, decide entrarle al jazz fusión y llevarlo hasta los terrenos del pop.
El grupo Escats está integrado por tres de las más respetables figuras de nuestro medio musical. Tres jóvenes que han convencido por su talento, su dominio técnico y su creatividad.
Luis Alonso Naranjo, Nelson Segura y Kin Rivera Jr. lo confirmaron, categóricamente, en la última edición del Festival Internacional de Guitarras, realizado en el Teatro Nacional, cuando fueron el grupo base del connotado guitarrista de jazz Fareed Haque. Tres muchachos que sacaron espuela junto a uno de los guías del fusión contemporáneo.
Algo de esa experiencia hay en su repertorio.
Muy poco, para mi gusto, puesto que se disuelve entre una peligrosa, por grande, cantidad de temas de corte pop.
Digo peligrosa, pues la imagen que, finalmente, puede quedar es la de un grupo que toca covers , en textura de jazz fusión .
Me inclino más a visualizarlos como grupo de jazz que, ocasionalmente, hace versiones propias de algunos hits .
Estoy hablando de un balance que se incline más hacia el lado jazz y no tanto hacia el del pop.
Después de todo, caramba, ellos son jazzistas y no tiene mucho sentido ir contra la propia naturaleza.
Luis Alonso, en los teclados, está incursionando en los terrenos de la voz. Está cantando y esto plantea una dinámica nueva. Técnicamente, es necesario resolver la amplificación de la voz como instrumento. Vocalmente es todo un reto que ha de empezar por conocer sus limitaciones para superarlas técnicamente. Luis Alonso tiene la gran ventaja de ser alguien con afinación absoluta.
Por su lado, Kin y Nelson, están cocinando una clase de base que trastorna el entorno con complicadas figuras rítmicas. Está claro que se divierten en sus propios laberintos en los que uno, como oyente, lo mejor que puede hacer es esperar a que ellos mismos te saquen.
Es un trío con mucho futuro.