Dos en la carretera . Concierto de Víctor Manuel y Ana Belén. Teatro Popular Melico Salazar. Jueves 29 de Noviembre de 2001. 8:15 PM. PRODUCCIÓN: Concierto Internacionales.
Dos en la carretera. Dos sobre el escenario. Dos recorriendo caminos y descubriendo rincones, abriendo corazones y cantando canciones. Dos que ya tienen su rato de andar juntos y que sobre sus hombros llevan una mochila llena de impresiones sobre los últimos cuarenta años de los tiempos que corren.
La nueva gira del dúo Manuel y Belén deposita en los oídos de sus fieles seguidores una colección de temas que dejan traslucir las motivaciones por las que estos dos viajeros se han lanzado al mundo. Ellos son fieles a sus ideas humanistas y a las causas justas y solidarias. Son propensos al enojo por la iniquidad de aquellos que ejercen el poder en su beneficio. La guerra les molesta y el amor les encanta. Los pueblos les seducen y la gente les motiva. La voz de ambos brota poderosa, firme y directa desde una esquina de su pecho, a la izquierda, muy cerca del corazón.
Tal y como lo advirtió Ana Belén, esta colección de canciones fue un recorrido por diferentes momentos de la carrera musical de la pareja. Un concierto donde hubo colores, olores, imágenes, historias de pueblos, letras íntimas y otras de un perfil más expansivo, pero siempre a flor de piel, sinceras, honestas, incluyendo las más comerciales, las inevitables, las que todos quieren escuchar. En este sentido, la pareja tuvo el buen tacto de intercalar esas viejas canciones con las de su nuevo material, E l hijo de ferrocarrilero, de Víctor Manuel, y Peces de Ciudad, de Ana Belén. Canciones que distribuyeron a lo largo de su presentación y que resultaron ser un balance apropiado ante lo tedioso de algunos temas como Solo pienso en ti o El hombre del pian o. Algunas de las canciones de lo que podríamos llamar su edad media, sirvieron para tonificar la noche y entre ellas resaltaron Nada nuevo bajo el sol , Lia , Nací en el 53 , Derroche y La puerta de Alcalá . Sin embargo, la vitalidad de algunas de estas pequeñas obras no fue suficiente para inyectarse en una platea que parecía venir del Ártico pues, congelados como estaban en sus butacas, no demostraron la emoción que les producía escuchar algunas de sus letras favoritas. Otra cosa fue el público de los pisos siguientes hasta llegar al último donde la fiesta era total. ¿Tendrá algo que ver el costo de las entradas con la capacidad de transmitir emociones?
Respecto a sus nuevos discos, el que más tuvo proyección fue el de Ana Belén y así pudimos escuchar ese abrasivo himno solidario que Fito Páez compuso: Yo vengo a ofrecer mi corazón . También se coló una canción de Franco de Vita que nos enfrenta al creciente problema de la agresión familiar Un extraño en mi bañera , luego escuchamos Tengo miedo que cumple dentro de la línea de Derroche y una de las dos canciones que Joaquín Sabina concedió a la Belén para integrar este último disco (por cierto que el título del mismo es un tema de Sabina). Un poco antes de concluir la noche y antes de que la pareja cantara su dos última canciones, Solo le pido a Dios y Luna , nos brindaron el regalo que todos estábamos esperando: el tema de nuestro compatriota Luis Ángel Castro: Puerto Viejo . Este fue interpretado por el propio Luis Angel y Ana Belén, en el arreglo que Danilo Balfo y Emanuele Ruffinengo le han hecho y que, a mi modo de ver y oír, le ha quitado un poco del sabor original para transmitir una apreciación europea de lo que es el sabor caribeño. De todas formas cumple rítmicamente y por encima de todo, no deja de ser un honor que una voz tan calificada como la de la Belén haya integrado en su repertorio una creación nacional.
El sonido perfecto, las luces sencillas, los músicos normales. Victor Manuel aún tiene su firme voz, Ana Belén la suya, además de su sensualidad escénica. El mundo sigue girando y todos seguimos sobre la carretera y somos mucho más que dos.