ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL (OSN).
V Concierto de abono, Temporada 2004.
Director invitado y solista: David Geringas, violonchelo (G.-B. Guadagnini, Turín, 1761).
Lugar: Teatro Nacional.
Fecha: Viernes 18 de junio, 8 p. m.
Desigual me pareció el desempeño del renombrado violonchelista y director lituano David Geringas, quien dobló como solista y director invitado en el quinto concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el viernes, en el Teatro Nacional (TN).
El rendimiento excelso de Geringas como solista en el Concierto N° 8, en re mayor, para violonchelo y orquesta, G. 478 , del italiano Luigi Boccherini (1743-1805), contrastó con las lecturas competentes, pero poco iluminadoras que, como director, moldeó de la Sinfonía N° 49, en fa menor, Hob. I: 49 , conocida como La Pasión , de Franz-Joseph Haydn (1732-1809), ilustre fundador del clasicismo vienés, y de la Sinfonía N° 7, en re menor, opus 70 , de Antonín Dvorák (1841-1904), figura principal del posromanticismo bohemio.
En su tiempo más apreciado como violonchelista que como compositor, Boccherini escribió doce conciertos para el instrumento. El octavo es uno de tres en la tonalidad de re mayor y, al igual que los demás, ofrece al solista amplia oportunidad de lucirse, aumentada aún por Geringas mediante cadencias de su propio cuño.
Con su sonoro Guadagnini, el violonchelista produjo timbres bruñidos y templados, vibrantes en los bajos, tersos en los agudos; asimismo, el fraseo se oyó sensible y expresivo, bien que libre de excesos sentimentales y, como director, Geringas mantuvo el acompañamiento orquestal preciso y nítido.
La selección que el solista brindó fuera de programa fue muy comentada en el intermedio. Se trataba del segundo movimiento – pianissimo – de la balada rapsódica El libro , del compositor letón Peteris Vasks (n. 1946).
La pieza explora los límites de la tesitura del instrumento y descubre sonidos inauditos. Hacia el final, se le indica al solista duplicar en vocalise el motivo de las cuerdas y, así, se origina cierta extraña textura polifónica.
Quienes se interesaron, encontrarán una introducción idónea a la música de este compositor en el disco compacto del violinista Gidon Kremer y la Kremerata Báltica (Teldec 3984-22660-2).
Al comienzo de la función, Geringas interrumpió la marcha confusa de los primeros compases del segundo movimiento de La Pasión y los repitió. Nunca antes había sido testigo de algo semejante en un concierto de la OSN y quizá la falla se debió a la batuta ambigua del director. El resto de la pieza continuó sin contratiempos.
Después del intermedio, Geringas y la OSN forjaron una interpretación mediana de la Sétima de Dvorák, si bien el público respondió con entusiasmo y ovacionó por largo rato a los músicos.
Con la obra se conmemoraba el centenario de la muerte de Dvorák. Sin embargo, la Sétima es parte del repertorio corriente de la OSN y se ha escuchado en numerosas ocasiones. Estimo que la interpretación de una sinfonía menos frecuente, por ejemplo, la Quinta o la Sexta , acaso hubiera sido un homenaje más apropiado a la memoria del compositor.
El programa de mano incluyó notas informativas y entendidas de Jacques Sagot, pero en las obras de Boccherini y Haydn se omitió la enumeración según los catálogos musicológicos correspondientes –Gérard y Hoboken– y el número de opus de la sinfonía de Dvorák era incorrecto.