II Festival Internacional de Bronces .
Trombones de Costa Rica . Concierto del trompetista Stephen Burns .
Artista Invitados : Kimberly Carballo , piano , Gregory Flynt , cornista francés , Meter Ellefson , trombón . Música de A. Honegger , G. Enesco, A. Jolivet , J. Ibert , M. Ravel , F. Poulenc y A. Copland .
Auditorio Nacional . Jueves 11 de julio del 2002 . 7 p. m.
El jueves, en el Auditorio Nacional, los asistentes al concierto del trompetista estadounidense Stephen Burns pudimos constatar que la música contemporánea de Honegger, Enesco, Jolivet, Ibert, Ravel, Poulenc y Copland, puede armar también un discurso que incluye la interpretación, la actitud, historia, teoría, estética del arte.
El trabajo de Burns no solamente invita a acomodarse en un sillón y escuchar (actitud pasiva) , sino que hace de la música un medio de comunicación para ampliar la conciencia (actitud activa).
El intérprete no es un héroe o un espíritu en el escenario, es uno más de nosotros; él no sabe si en Costa Rica se toca o no se toca ese repertorio, él vive lo que hace. Él se desprende de su yo musical para ofrecernos al "otro": la posibilidad de existir artísticamente pensando en los demás. La trompeta para Burns no es solamente un instrumento musical que sirve para resolver problemas técnicos, sino que es una imagen cultural.
La propuesta artística de Burns también es una obra abierta, ya que este concierto no ha terminado, porque quedará por mucho tiempo en la memoria de los que pudimos escucharlo. El concepto absoluto de la música no existe, y cada oyente se alejará del concierto con la posibilidad de hacerse su dibujo musical mental.
El trompetista encajó de manera inteligente el tejido de la música popular y el de la música clásica expresando que no son discursos separados, supo hacerlo como si uno dependiera del otro, es decir que para él no existe un solo tipo de música que vale más la pena que otro. Burns se identifica completamente con la música bien escrita.
Al escucharlo está claro que él ha leído a Shakespeare y a Moliere y escuchado mucho a Bach. Hay también en la estética de la interpretación de Burns un método de la observación que se ocupa de hechos vivientes y actuales: la gran gama de posibilidades sonoras que mostró Burns, por ejemplo , a través del empleo de diferentes tipos de sordinas implica proponer diferentes "colores" en la mente del oyente y desarrollarlos en un espacio acústico determinado.
El artista convierte a la trompeta también en un teatro musical de lo imaginado con sus personajes sonoros . Así como el sonido y el lenguaje son objetos sociales, el intérprete, la materia sonora y el lenguaje nos explicaron los diferentes tipos de paisajes sonoros en que se movieron y desarrollaron los discursos musicales de cada compositor.
El maestro Burns concluyó diciendo: "Les voy a interpretar (como bis) del casi francés Aaron Copland Ciudad Tranquila ". Con esto el artista nos demostró con las palabras y con la música que Copland no es solamente un músico estadounidense sino que puede ser leído de muchas maneras , no solo por su nacionalidad.
Los sonidos de Burns son como cuerpos en el espacio: altos, bajos, grandes, pequeños, duros o blandos, lisos o ásperos, en movimiento . Y los sonidos son pensados por la mente como cualquier otra realidad: simples o complejos, continuos o discontinuos, repetidos o variados, etc . Al escuchar a los colegas que compartieron el escenario con él, fue evidente que estaban hablando el mismo idioma: la pianista Kimberly Carballo , el cornista francés Gregory Flint y el trombonista Peter Ellefson.