GREY DE OJETES. Danza Losdenmedium Veritas. Coreografía: Jimmy Ortiz. Bailarines: Florencia Chaves, Doris Campbell, David Calderón, Jorge Corrales, Valentina Marenco, Diana Naranjo, Ivania Quesada y Rodolfo Seas. Actores invitados: Mario Blanco y José A. Álvarez.
Miércoles 31 de octubre de 2001, 8 p.m. Antigua estación al Atlántico.
La compañía de danza Losdenmedium, después de trabajar por más de trece años de manera independiente, pasa a ser el grupo representativo de la Universidad Veritas. Esta agrupación se ha caracterizado por brindar en cada espectáculo propuestas nuevas y casi siempre sus temáticas son irónicas e irreverentes.
El director y coreógrafo Jimmy Ortiz, en la mayoría de sus creaciones, se interesa en exponer situaciones extremas. La intención de sus obras es provocativa y puede llegar a molestar. En este sentido Grey de ojetes no es excepción.
Esta producción coreográfica integró música original, poemas, actuación y mucho movimiento. De alguna manera, Ortiz rompió con el estilo coreográfico que ha venido desarrollando, caracterizado por la fragmentación discursiva y la ausencia de personajes muy perfilados.
En Grey de ojetes se pueden encontrar ciertos elementos narrativos y algunos personajes reconocibles: dos bufones, un rebaño (grey), una niña, un cazador y una mujer. Todos estos caracteres fueron ubicados en un espacio lleno de aserrín.
Los actores Mario Blanco y José A. Álvarez declamaron textos barrocos de Francisco de Quevedo y Giovanni Bocaccio que contrastaron con el lirismo logrado por los movimientos de los bailarines. La procacidad de los diálogos entre los bufones resultó cómica al principio, pero en el transcurso de la obra se fue tornando molesta, hasta llegar a colmar la paciencia. En varios momentos este aspecto llegó a ser repugnante, incisivo y corrosivo. Todo lo anterior, con el propósito de llamar la atención.
En Grey de ojetes , el caos representado en la escena se puede interpretar como la incertidumbre existencial de principios de siglo, tema principal de la obra. El horror al vacío es como una metáfora de la vida actual. Esta situación se refleja bien en el personaje niña-cervatillo interpretado por Ivania Quesada.
En este papel, Quesada dio un salto cualitativo como bailarina, ya que logró un manejo adecuado entre la limpieza del movimiento y la expresividad de su rostro. De la misma manera, los otros personajes: la mujer (Florencia Chaves ) y el cazador (David Calderón) crearon tensiones permanentes entre los sátiros y el rebaño. Estas tensiones permitieron que el público se mantuviera atento durante la obra.
En general, el elenco de Losdenmedium mantiene un nivel corporal homogéneo y domina el estilo de movimiento abigarrado que durante una década ha venido creando su director.
Ortiz, en Grey de ojetes , recurre a colaboradores frecuentes. La composición musical estuvo a cargo de Fidel Gamboa, quien permitió una buena relación entre el movimiento y el sonido. Por su parte, Rodolfo Seas diseñó un vestuario que le proporcionó un aire de eclecticismo. La concepción lumínica de Francis Villalobos contribuyó al sentido recargado de la puesta.
Finalmente, se puede señalar como otro aspecto recurrente en el autor dejar la obra abierta, sin proponer una salida. No hay solución planteada, se le dejó al público la tarea de concluir la creación.