Almas perdidas(Lost Souls). Dirección: Janusz Kaminski. Guión: Pierce Gardner. Fotografía: Mauro Fiore. Música: Jan A.P. Kaczmarek. Con Winona Ryder, Ben Chaplin, Sarah Wynter, Philip Baker Hall, Elias Koteas, John Hurt.
Estadounidense, 2000. Estreno.
Existen dos nociones fundamentales acerca de Satanás: 1) la oficial dice que el Diablo viene a negar el sentido cristiano de la historia; 2) la revisionista afirma que es un revolucionario social (Goethe, Hegel, Engels, Baudelaire).
Hollywood, desde ya, se matricula en la primera posición. Almas perdidas nos cuenta, ahora, que el Anticristo ha elegido a un exitoso autor de bestsellers (Ben Chaplin) para encarnarse y reinar en nuestro valle.
Maya Larkin (Winona Ryder), quien estuvo poseída, y el Padre Lareaux (John Hurt), exorcista, tratan de evitar que la profecía - contenida en el Deuteronomio, notifica la película - se cumpla.
El relato mantiene un perfil controlado y la fotografía crepuscular evoca tinieblas arcanas (la atmósfera preferida del famoso "Príncipe"), a través de superficies reflectantes y colores difusos que contraen la luz. No me parece mal.
Pero Janusz Kaminski (camarógrafo de La lista de Schindler ) elige el camino fácil de mezclar El exorcista y La profecía y El abogado del Diablo y El día final y Estigma y la todavía en cartelera Hija de la luz , con la única novedad de que aquí los malos son curas dispuestos a preparar el fin de los tiempos.
El clérigo en jefe aprovecha y cursa un mensaje a Maya, al escritor y a toda la platea: "Ustedes tuvieron dos mil años; ahora nos toca a nosotros". Frase que suena a chiste maléfico (¿o acaso el par de milenios cumplidos fue un lecho de rosas?).
Jeffrey Burton Russell (el ser humano que "mejor conoce al Demonio", según el Times Literary Supplement ) opina que fueron las tradiciones judeo-cristiana y musulmana las que crearon a Lucifer. La palabra "diablo" en realidad significa calumniador, perjuro y acepción clave adversario en la corte: "Con su énfasis en el monoteísmo (explica el historiador), estas tradiciones han tenido que enfrentar la responsabilidad de Dios por el Mal".
¿Cómo reconciliar, pues, la presencia de dicho Mal y la existencia de un Dios bueno y omnipotente?, era la pregunta.
Ardua tarea: hubo que inventar un gran Adversario, parece, un ángel caído... y además una manzana, el paraíso perdido y el pecado.
Cuatro aspectos que el cine del norte degusta y vende a su modo; y que (salvo honrosas excepciones) no llegan a evocar el tufo calentito del infierno en las salas.