No hay dos sin 3 (Scary Movie 3) Estados Unidos, 2003. Dirección: David Zucker. Guion: Pat Proof, Kevin Smith, David Zucker. Fotografía: Mark Irwin. Música: James L. Venable. Elenco: Charlie Sheen, Anna Faris, Leslie Nielsen. Duración: 84 minutos.
Gastar poco y ganar mucho. Es la máxima del llamado "trash movies" (cine basura) que estimulan los mercaderes del sétimo arte en Hollywood. Así, la comedia y el terror se ligan en parodias de mal gusto, pero exitosas en las boleterías. Este es el caso de la saga de Scary Movie , que ahora nos llega con su tercera cinta: Nos hay dos sin 3 .
Los creadores de esta escatológica parodia del horror fueron los hermanos Wayans (Shawn, Marlon y Keenen Ivory), para burlarse con descaro de los filmes de terror. Así, llegaron: Scary Movie: Una película de miedo (2000) y Scary Movie 2: Otra película de miedo (2001).
Los Wayans se cansaron de sus sátiras, o se les quemaron los fusibles para la parodia. Pero en los estudios Miramax quieren seguir sacándole jugo a la "idea", y hacen esta tercera entrega comercial en sonrojante simplonería.
Llamaron a un director retirado como David Zucker, quien puso la única condición de tener al actor Leslie Nielsen en el reparto y, así, No hay dos sin 3 hizo en su primer fin de semana, en los Estados Unidos, nada menos que 48 millones de dólare. Una semana después, todavía encabezaba la lista de filmes más taquilleros.
Eso, por supuesto, no habla bien de la película. Todo lo contrario, habla mal de los espectadores. En este caso, como en los pasados, lo que tenemos es un conjunto de chascarrillos sosos a propósito de un argumento muy mal hilvanado, que parte de enredar en una sola trama los relatos que ya vimos en buenos filmes como El aro (2000, de Gore Verbinski) y Señales (2002, de M. Night Shyamalan).
Si usted no ha visto esas dos películas, es posible que ni entienda los chistes paródicos de No hay dos sin 3 . De paso, hay burlas ocasionales a propósito de otras cintas como 8 Millas , El sexto sentido , Los otros , así por el estilo.
Lo que vamos viendo nos resulta mohoso y rancio como sainete o bufonada. Comedia hecha a pura brocha gorda, como sus antecesoras, por lo que resulta parodia que se muerde la cola, pero el grito lo pegamos los críticos.
Es una peliculilla previsible y siempre igual a sí misma, de consumo inmediato y más fácil de olvidar que un amorío de turno. De alguna manera, se plagia a sí misma, incluso cuando se burla de la figura del presidente de los Estados Unidos.
Ninguno de sus actores destaca, ni la actriz Anna Faris, quien encarna por tercera vez su personaje. Scary Movie (1, 2 y 3) son lección de desprecio al buen cine, de tres: nada. Ya sabemos que tres por cero da... ¡cero! Es lo que pasa esta vez, donde uno tiene la crujiente y punzante sensación de perder el tiempo ante una colección anodina de ocurrencias.