No tan fácilmente en Hollywood se arriesgan con este tipo de cine, capaz de cuestionar las propias estructuras económicas sobre las que se sostiene un sistema social injusto por naturaleza. Sin embargo, aquí está una cinta titulada Tierra fría (2005), semejante a aquel buen largometraje que es Norma Rae (1979, de Martin Ritt y con gran actuación de Sally Field).
A propósito, sin llegar a la pasión dramática de Sally Field, en Tierra fría lo evidente es la buena actuación de la actriz sudafricana Charlize Theron, quien logra una muy bien sincronizada relación con su personaje, mujer tomada de la vida real, quien da unidad al guion escrito por Michael Seitzman, basado a su vez en el libro de Clara Bingham y Laura Leedy.
La historia de Tierra fría (dirigida por la neozelandesa Niki Caro) deviene con la presencia de Josey Aimes (Charlize Theron), mujer que huye de la agresión doméstica y de su marido abusador, con dos hijos, quien ha sido violada y se mete a trabajar en una mina de hierro, para sufrir vejámenes por su condición de mujer, ante los oídos sordos de sus jefes y autoridades, al igual que sin el respaldo de sus compañeros organizados en un sindicato.
Como ven, la denuncia no es poca. El filme, dijimos, es dirigido por Niki Caro, de quien vimos un excelente estudio sobre la condición femenina en esa película inolvidable que es Jinete de ballenas (2002). Sin embargo, con Tierra fría , esta buena directora no logra tener igual pasión temática, por lo que, sin demeritar la buena calidad del filme, este nos resulta bastante frío por algunas secuencias.
Cierto, estamos ante una película de denuncia, válida y necesaria; pero que resulta algo obvia al apelar al espectador, por lo que se apoya en Charlize Theron, quien se refuerza con las actuaciones intensas de otras dos mujeres: Sissy Spacek y Frances McDormand. O sea, el filme muestra autenticidad con el tema; pero le falta imaginación estética, por un lado, y riesgo en la narración, por otro.
La película evita maniqueísmos en su enfoque social, mérito, por lo que la corrupción se manifiesta tanto en patronos capitalistas y autoridades como en algunos obreros, aunque la solidaridad, al fin y al cabo, vendrá de la clase proletaria de la que forma parte y a la que apela el muy destacado personaje principal.
Recomendamos esta película por su importancia e insistimos en que debemos ignorarle algunas escenas con tonos de discurso y vano sentimentalismo, pero es importante verla y saber, con certeza absoluta, que eso sucede, y no solo por allá.