Shaft. Dirección: John Singleton. Guion: Richard Price, John Singleton y Shane Salerno. Fotografía: Donald E. Thorin. Música: David Arnold. Con Samuel L. Jackson, Vanessa L. Williams, Jeffrey Wright, Christian Bale, Busta Rhymes, Dan Hedaya.
Estadounidense, 2000. Estreno.
"El hombre es un lobo para el hombre", decía Thomas Hobbes, filósofo del miedo. La frase, dicha tres siglos y pico atrás, no ha perdido vigencia; y la lucha contra esta general licantropía, tampoco.
Shaft cree tener la fórmula mágica: un superlobo redentor, capaz de hacer justicia en nombre de los demás, dado que la Ley no es justa.
Apocalíptico, de gabán negro, invulnerable y verdadero ángel exterminador, John Shaft (Samuel L. Jackson) decide sobre la marcha qué es bueno y qué es malo, y aplica la medicina del caso.
John Singleton ( Los chicos del barrio , Justicia poética , Semillas de rencor , Rosewood ) pone a su héroe en el núcleo mismo de la demencia neoyorquina, donde negros y latinos tratan de ser un poquito peores cada día y lo consiguen.
Aunque la trama gira alrededor de un asesino racista y blanco -Wade (Christian Bale, American Psycho )-, hijo de un magnate inmobiliario, la viñeta de sangre y lodo urbano es la que impone su marca a la historia.
Hubo antes un primer Shaft (1971), padre de la blaxploitation que hizo de Harlem y alrededores un tema en sí. Richard Rountree, dirigido por Gordon Parks y a la diestra del músico Isaac Hayes (los tres realizan ahora un cameo, al que adhiere Singleton), cumplía allá y entonces la misión de protector de la ciudad y de su alma, sin que esto fuese aburrido.
Pero la semejanza de I y II resulta frágil, externa. El Shaft de hoy se halla más cerca de Charles Bronson, vengador serial de las cuatro versiones de Death Wish , y de Harry el sucio, personaje de Clint Eastwood.
Singleton inicia directo y exhibe lujos formales (ágiles persianas indican cada corte de secuencia); pero hacia la mitad pierde sus claves narrativas y se queda únicamente con la calle como campo de guerra.
Así, el realismo del planteo se torna subrealismo, infrarrealidad que cede paso a la violencia por la violencia (o, visto desde la óptica del protagonista, violencia buena contra violencia mala).
El propio Shaft no logra evitar la caída en el cinismo. Ejemplo: el arresto de Peoples Hernández (Jeffrey Wright) bajo el cargo de posesión de un alicate.
Es que la solución al canibalismo no radica en comerse a los caníbales. Porque, mientras los Shafts del mundo se hallan entretenidos en la cacería, otros lobos (altos corruptores de las normas públicas) pastan alegres en las mejores tierras.
¿O no?