Un vecino peligroso ( The Whole Nine Yards ). Dirección: Jonathan Lynn. Guión: Mitchell Kapner. Fotografía: David Franco. Música: Randy Edelman. Con Bruce Willis, Matthew Perry, Rosanna Arquette, Michael Clarke Duncan, Natasha Henstridge, Amanda Peet. Coproducción Canadá-USA, 2000. Estreno.
Antes de entrar al cine, busqué los afiches. Había dos. En ambos, Bruce Willis me miraba de frente, el gesto divertido, las mejillas rasuradas. ¡Nada qué hacer!
Resulta que un estudioso maníaco del actor me había dado la siguiente cábala: si el afiche muestra el perfil derecho de Bruce (predecía mi amigo), la película es buena; si muestra el izquierdo, es mala.
De modo que arribé a Un vecino peligroso desprovisto de cualquier auxilio mágico. Y ahora les puedo decir, ya visto el filme, que cuando Bruce sale de frente en los afiches no de perfil la cinta será entretenida y punto. Un vecino carece de pretensiones y, quizá por ello, no distrae su relato y gana el interés de la gente.
Parodia de mafiosos y mercenarios, comedia de traiciones mutuas y cuento de amor, este trabajo de Bruce Willis (aquí apodado El Tulipán ) copia y reescribe la historia de un asesino a sueldo, casi en estado de retiro.
El Tulipán se viene a vivir al barrio de Oz (Matthew Perry), un dentista que sobrelleva la doble carga de una millonaria deuda y una sádica cónyuge. La acción, situada en Montreal (con un escape a Chicago), se vuelve una red de equívocos, un proyecto de matazón general, cada uno tras el tesoro.
Todos parecen de acuerdo, no obstante, en detestar la misma cosa: la costumbre canadiense de ponerle mayonesa ¡ vaya herejía! a las típicas hamburguesas.
Bruce ensaya, mientras, una sonrisa a lo Bogart; y sus ojos despiden la melancolía que hace rato quizá desde el momento que comenzó a filmar con niños nos hablan de una gran pérdida suya: la pérdida de la infancia. Para siempre.
A su lado, Matthew Perry ( Friends ) completa la tarea bogartiana de buscar la solución a lo insoluble; Rosanna Arquette pasea su look ochentista y Amanda Peet (la asistente odontológica, papel sorpresa) se convierte en la revelación de la pantalla.
Si usted quiere pasarlo bien y no exige demasiado, Un vecino le causará la grata sensación que causan aquellas películas que no se toman muy en serio y que alegran durante algunos minutos a ciertos espectadores.
A mí, por ejemplo.