
Los tres elementos fundamentales sobre los que se sostiene una buena comedia son el anacronismo, la sorpresa y el contraste (generado este último por un buen manejo del absurdo). Esto es lo que no hacer reír con ganas en la inteligente película francesa ¡Que te calles! (2003), de Francis Veber, con las graciosas actuaciones de Gérard Depardieu (de extraordinaria vis cómica) y Jean Reno (el serio: para el contraste).
Ya está dicho: lo que tenemos en pantalla es una pareja dispareja (¡y cuánto!) para el goce de la película. Sin embargo, si bien los actores aportan al éxito de este filme, que recomendamos con entusiasmo, no podemos ignorar el talento de su director y guionista Francis Veber, quien, desde los años 80, más o menos, viene dando buenas comedias, tan sutiles como desternillantes.
El original y particular sentido del humor de Veber ha hecho que Hollywood lo plagie con dudosos refritos. Por supuesto, a la industria estadounidense le falta el ingenio latino/gálico de Francis Veber. Insistimos en que ustedes vayan a ver esta comedia francesa ahora, antes de que (¡peligro!) llegue de manera más publicitada en "remake" hollywoodense y nos den hueso por carne.
Les podemos garantizar que la actuación de Gérard Depardieu es desaforada, como un ataque de cosquillas en las plantas de los pies, como un hormiguero en el sobaco. Les juramos que Jean Reno es el mejor contraste que le hayan encontrado, con su rostro marcial, de asesino o policía duro. Juntos nos llevan a desternillarnos, a descoyuntarnos, a reventarnos y hasta orinarnos de la risa (en los varones: según el tamaño oficial de la próstata del espectador; en las mujeres: según la resistencia de sus vejigas). Sus risas pueden llegar a carcajadas, sin que la cinta sea una obra maestra.
Este comentarista ha visto la película dos veces: una por mi propio oficio de escribir críticas y otra solo para reírme. Las dos veces fueron riquísimas. No se quede en casa.