
Dicen que donde uno menos lo espera, salta la liebre. Este es el caso de la película Alpha Dog: Perros de presa (2006), muy bien llevada de la mano de un buen director, también guionista, como lo es el reconocido Nick Cassavetes.
El filme extiende su trama desde un hiperrealismo intenso, duro y cuestionador; en ningún momento afloja su tensión, como el dedo que ahonda y no se suelta de la llaga.
Alpha Dog se basa en hechos reales y transcurre durante tres días tensos, cuando las vidas de unos adolescentes llegan a punto muerto. El “sueño americano” los lleva al deseo de ser delincuentes bravíos, tal el paradigma social en que se mueven. Es la otra realidad social de Estados Unidos, de la que se habla muy poco en los folletos políticos o de turismo.
Los desvaríos pasan por la droga, el sexo desenfrenado, las perversiones, el delito y el crimen espontáneo o preparado. Es “el mundo” para los jóvenes de dicho país.
La película es atinadamente crítica, sin caer en el panfleto, en el puritanismo ni en forzados sentimientos de culpa. Solo muestra, cuestiona y deja que el espectador se interrogue, o sea, haga uso de su inteligencia como tal.
Ya eso es bastante para hablar de un buen filme; pero, además, la crudeza se muestra sin inhibiciones visuales (la fotografía escudriña), con excelente actuación de Sharon Stone (¡de verdad!), buena de parte de Bruce Willis e irregular en el grupo de jóvenes que cumplen el papel de pandilleros.
La música subraya bien cada emoción surgida desde los acontecimientos: el pentagrama es vehemente. Aunque se basa en hechos reales, la causticidad, el humor negro y lo sulfuroso permean el hiperrealismo, lo que acentúa la invectiva, la detracción, el vapuleo, el reparo o la impugnación del filme sobre un modelo social, el american way of life , que pretende erigirse como modelo único de vida. Como ven: ¡no es poco!
El crítico Scott Foundas, de LA Weekly , dice: “En su mejor film hasta la fecha, Nick Cassavetes dirige con feroz energía, llevando las escenas hasta puntos límite de la lógica”. ¿La mejor película de Cassavetes? Es posible. No se la pierdan.