
Llega una nueva entrega con Batman, en esta gustosa tendencia de realizar películas cuyos héroes vienen del cómic, lo que presupone un juicio sobre esos titanes de parte del espectador y, esto, se vierte de manera favorable en la taquilla.
Esta nueva cinta tiene título bastante explícito: Batman Begins (2005), dirigida por Christopher Nolan. Para su distribución por acá la titulan Batman inicia, expresión incorrecta porque el verbo "iniciar" es siempre transitivo, exige complemento directo, algo así: "Batman inicia batalla" o, según la trama del filme, "Batman se inicia". En todo caso, pedir sabiduría a los tituladores de películas es como pedirle rugidos a un león de piedra.
Lo cierto es que esta nueva entrega se mete con un tema ya tratado por el director Tim Burton: sobre los traumas de un héroe a partir de una experiencia ingrata de su niñez. ¿Se trata de un una figura justiciera o de un psicópata vengativo? Vamos a evitar comparaciones con los filmes de Burton, para no poner en desventaja a esta película que ahora nos llega.
Esta versión de Christopher Nolan (también coguionista) rompe con la presencia de lo misterioso, desde el comienzo, con la caída del niño Bruce Wayne en un sitio lleno de murciélagos y su inmediata sensación del miedo.
Luego veremos a Bruce en una cárcel, en peleas, en un calabozo aislado y ante un desconocido. Todo eso junto le hablará a Wayne de la necesidad de encontrar un camino diferente. Lo misterioso se sigue borrando y pronto sabremos que el futuro Batman está convencido de combatir desde la turbación a quienes producen terror organizado (crimen). Su evangelio será el temor.
Para el filme, lo demás es crear una atmósfera oscura, dantesca, espeluznante, agotadora, laberíntica y, si se quiere, apocalíptica. Ante ella no hay posibilidad de luz, solo el rayo/signo que figura un murciélago contra el cielo. El héroe es también oscuro, de ánimo contradictorio y lleno de insatisfacciones emocionales.
En fin, nada original para el personaje publicado por primera vez en 1939, creado por el historietista Bob Kane. Es reciclaje de ideas ya recicladas, resuelto por el director Christopher Nolan de manera muy distanciada, sin garra que exprima el ánimo del espectador. Cuando la película quiere ser ágil, en las secuencias de acción, resulta atropellada y, cuando quiere ser reflexiva, en las escenas ceremoniosas, pesa como el plomo por excesivo metraje.
El actor Christian Bale aporta poco a configurar un Batman con dilemas, héroe sin asistencia psiquiátrica. Sobresalen Michael Caine, como Alfredo, fiel mayordomo, y Gary Oldman como el teniente Gordon. Es bueno el trabajo de Wally Pfister en la dirección de fotografía. Esta película es al misterio, lo que al miedo puede serlo un murciélago disecado.