Ambiciones secretas (Confidence) Dirección: James Foley. Guion: Doug Jung. Música: Christophe Beck. Fotografía: Juan Ruiz Anchía. Edición: Stuart Levy. Intérpretes: Edward Burns, Rachel Weisz, Morris Chestnut, Leland Orser, Louis Lombardi, Paul Giamatti, Dustin Hoffman, Andy García. EEUU/Canadá/Alemania, 2003, 97 minutos.
Los filmes de estafadores que se engañan mutuamente para obtener cantidades estimables de dinero fácil, parecen haberse agotado ya definitivamente, sobre todo si no hay un buen guion y un imaginativo equipo de realización capaz de ser creativos y no repetir -hasta el hartazgo- todos lo clichés posibles en este tipo de género.
Teniendo como referentes desde La gran estafa, pasando por Sospechosos habituales, Los tramposos, hasta la argentina Nueve Reinas o Ocean's Eleven -entre otros muchos- esto es lo que pasa justamente con Ambiciones secretas: imágenes, personajes y sobre todo un guion -y una historia toda- plagada de una multitud de tics demasiado predecibles.
Ambiciones secretas nos cuenta los timos de un grupo de estafadores que engañan haciendo un "ingenioso" montaje teatral que incluye supuestos muertos y policías, y que obtiene su botín cuando las ingenuas víctimas huyen despavoridas de la escena del "crimen".
No obstante, en la última operación-estafa, este grupo le robó a un secuaz de "The King", otro ratero de más años y experiencia. Por eso, deben negociar con este singular capo para devolverle su dinero, y como no lo tienen, su "misión imposible" será timar a otro peje aun más gordo, un timador de más ranking y plata.
Para ello, el hierático y seductor Jake Vig -jefe de la banda- cuenta con sus habituales colaboradores, y añade al grupo a la prostituta y carterista Lily, como inevitable gancho de seducción femenina para potenciales clientes masculinos. A esta trama se incorpora también el supuesto agente del FBI Gunthen Butan, viejo conocido de Jake Vig, que lo está persiguiendo desesperadamente.
Dirigida por James Foley, quien antes había trabajado en algunos de los videoclips de Madonna, es evidente la (negativa) influencia de este medio en este realizador. En ese sentido, Ambiciones secretas se haya inútilmente saturada de flashback y cortes permanentes, que apenas nos dan tiempo para digerir el sentido de lo que se nos está contando, que sin embargo no añade mucho de valor al argumento del filme.
Por otra parte, la fotografía, por momentos de constantes interferencias y movimientos, tampoco añade nada de valor visual ni dramático al desarrollo de la trama. Igualmente, las actuaciones, salvo la del personaje que interpreta Andy García (Gunther Butan), y algunos destellos de "The King" (que personifica Dustin Hofman), resultan bastante anodinas en su totalidad.
En fin, Ambiciones secretas, a pesar a su título, no pasa de ser un mal compendio, un insulso refrito de la ya demasiado codificada tradición de filmes de timos y estafadores.