
HOMBRE EN LLAMAS(MAN ON FIRE)
Estados Unidos, 2004.
Dirección: Tony Scott.
Guion: Brian Helgeland.
Montaje: Christian Wagner.
Fotografía: Paul Cameron.
Música: Harry Gregson-Williams.
Elenco: Denzel Washington, Dakota Fanning, Marc Anthony.
Duración: 146 minutos.
Para escribir sobre este filme, como dice el colega Mario Giacomelli, hay que afilar las garras. Porque Hombre en llamas (2004) es una película que intenta pasar un discurso como si fuera relato, con aparente mirada neutra y creatividad formal.
Sin embargo, en realidad, estamos ante un ejercicio espurio de arte en cine y es, también, un alegato descarado en favor de la violencia. Más exactamente: de la venganza personal por encima de la ley.
La anécdota es la siguiente: un marine gringo, especializado en contrainsurgencia, llega a México para servir de guardaespaldas a una niña, hija de un tipo millonario y santero. El marine arrastra sentimientos de culpa nunca esclarecidos, por lo que es alcohólico, aunque nunca lo vemos borracho y sí siempre en las mejores condiciones. ¿Será porque la niña lo encomienda a San Judas Tadeo?
El marine se siente la oveja extraviada, por eso tiene referencias bíblicas para todo y, cuando descubre la sociedad criminal manifiesta en México, donde los secuestros se realizan en complicidad con la policía, él se siente más marine que nunca, como si fuera el presidente de un país que “descubre” la fuente del eterno terrorismo. Así, aplica su ley gendármica con más violencia que la de los violentos.
El director inglés Tony Scott nos ofrece esa trama en constante y arbitrario derroche de imágenes innecesarias, porque a él le da la gana, y sí. O sea: con Hombre en llamas estamos ante una película de acción convencional, pero vista con la lupa de un estilo ultraviolento, resuelto ese discurso con todo el vómito de efectismos cinematográficos que se quiera.
En dos platos: esta cinta de Tony Scott, con guion de Brian Helgeland, no pasa de ser una fantochada violenta, tan pesada como incompetente, pese a tanto delirio visual. Es arcaica y fascistoide. Además, no tiene ningún sentido de lo que empalaga el exceso, de ahí su caligrafía de videoclip malo.
Hombre en llamas sirve para evidenciar que en Hollywood cualquier director es capaz de redimirse sin siquiera pasar por el purgatorio. Aquí, violencia y estulticia son dos maneras de resbalarnos un perverso contenido ideológico, que a los críticos nos toca desideologizar.
Sí, esta es una película zafia, sucia, grosera, inculta, con actuaciones esquemáticas de Denzel Washington (como el marine ), Dakota Fanning (niña con actuación de adulta) y con la presencia del buen cantante Marc Anthony, como el padre de la niña. La música suena insolente al reforzar imágenes de choque, con un montaje epiléptico y lleno de ocurrencias.
Lo que extraña es que algunos críticos, como don Mario Giacomelli, sí descubran que a este tipo de cine hay que entrarle con garras (como citamos al principio), pero que no vean que es una imitación de lo peor de los “kill-billis” de Quentin Tarantino. No en vano, el marine , personaje principal, repite una frase “kill-billesca”: “La venganza es un plato que se sirve frío”.