
El contraste, lo paródico y lo absurdo son aspectos esenciales en una comedia para que resulte tal. De hecho, con solo mencionar que un hombre sea virgen a los 40 años en una ciudad del Primer Mundo, en el 2005, hay una provocación contra la credibilidad del espectador y una invitación al humor desenfadado. Es lo que sucede ante el filme Virgen a los 40 años (2005), dirigido por el debutante Judd Apatow, coguionista con el actor de la cinta, el buen comediante Steve Carell.
Al personaje, llamado Andy (Steve Carell), no le resulta fácil aceptar su virginidad ante las mujeres, por lo que ante ellas prefiere pasar del "yo no lo he hecho nunca" al "eso ya me lo sé". Alguien sugiere que Andy es un asesino en serie que, en lugar de acostarse con las chicas, las mata. Serán sus amigos quienes asumen la ardua y cómica tarea de introducir a Andy en el mundo de la cultura de la piel, que la piel está hecha para ser disfrutada en la sensualidad y el gusto erótico.
El guion de la película defiende una idea cada vez menos escandalosa, pero que aún asusta a algunos sectores: la tesis de que el sexo existe para el placer y no solo para la reproducción, que puede hacerse por un momento común de goces físicos, sin necesidad de la presencia del amor. Esto es transgresor en el filme, sobre todo en los tiempos que corren, de conservadurismos y moralinas.
Tampoco teme la película a la coprolalia, como expresión del hablar moderno, esto es: la tendencia patológica a proferir palabras sucias u obscenas; ni teme a lo escatológico, o sea, lo relativo a los excrementos, vómitos u otras suciedades. La verdad, esto no se siente gratuito en el filme, sino complementario.
Este personaje de Andy ya había sido creado por Steve Carell para la televisión, y en cine lo logra al pelo, con una parsimonia increíble que, por eso mismo, resulta chistosa sin excesos de ningún tipo. Lo acompaña muy bien la actriz Catherine Keener, como Trish, y nos divertiremos en los lances eróticos de ambos personajes, cuando el sexo lleva al amor, y no al revés. Es inolvidable su primer encuentro sicalíptico, en medio de una "multitud multicultural" de condones.
Podemos afirmar que el director Apatow y el actor Carell hacen humor preñado de "sensibilidad antisocial". De hecho, el filme pasa por momentos hilarantes (como la depilación de Andy), aunque a veces cae en lo común del humor común. No mantiene regularidad, ni en su algarabía ni en su propuesta temática, que afloja en la parte última del metraje.
Aún más: estamos de acuerdo en que el filme pudo haber tenido más hondura en su análisis de las relaciones humanas actuales, pero lo cierto es que nos hace reír de manera genuina. Al final, entendemos que en esto del sexo y de perder la virginidad, más vale tarde que nunca, ¿están de acuerdo?