Frida EE.UU, 2002, 120 minutos Dirección: Julie Taymor Guión: Hayden Herrera, Clancy Sigal, Diane Lake, Gregory Nava y Anna Thomas Música: Elliot Goldenthal Fotografía: Rodrigo Prieto Intérpretes: Salma Hayek, Alfred Molina, Geoffrey Rush, Ashley Judd, Antonio Banderas, Edward Norton.
La talentosa y contradictoria artista Frida Kahlo es desde hace cierto tiempo una leyenda, un mito recurrente del arte moderno. Y, dentro de esa vuelta a la vida y obra de esta pintora mexicana, el filme estadounidense Frida , que está basado en la biografía de Hayden Herrera y dirigido por Julie Taymor (realizadora de la película Titus y de espectáculos para Broadway como El rey león ) es un ejemplo significativo de esa recuperación de aquella mítica figura.
A partir de la obsesión de la actriz Salma Hayek quien es también coproductora del filme de encarnar al indefinible ser humano que fue Frida Kahlo, esta película intenta un recorrido bastante amplio, panorámico aunque algo irregular por la trayectoria vital de esa artista.
No obstante, a pesar de estar relativamente bien documentado, este itinerario no pasa de ser un retrato bastante exterior, a veces edulcorado y folclorista, y no una incursión arriesgada, polémica, en la tormentosa vida de la mujer y artista que fue Frida.
Así, aunque en el filme se refiere la larga y extraña relación de la pintora con el famoso muralista Diego Rivera; sus tendencias bisexuales y amoríos con personajes tan conocidos como León Trostky o Tina Modotti (entre otros), así como su activismo político comunista, casi todos esos elementos resultan más anecdóticos que parte integral de las vivencias de la artista.
Esa visión poco profunda se enfatiza, además, por el excesivo divismo que le imprime Salma Hayek al papel protagónico. Quizás por eso, durante todo el filme vemos a Frida como una mujer demasiado altiva, casi atlética, de atractivos infinitos, obviando que desde los catorce años sufrió de serios problemas de salud por su accidente de adolescencia.
En ese sentido, la enorme relación entre la enfermedad y la obra de Frida Kahlo, marcada por las operaciones, los dolores que padeció y su estado de postración casi constante, apenas está esbozado de manera secundaria en el filme. Aun cuando ese sufrimiento constituyó la base misma de su creación pictórica.
A la glamorosa (aunque poco acertada) actuación de Salma Hayek, se unen, sin embargo, las excelentes caracterizaciones de Alfred Molina, quien encarna al personaje de Diego Rivera, y de Geoffrey Rush, en el breve pero efectivo papel de Leon Trostky.
En cuanto a la escenografía y ambientación "de época" de este filme, a pesar de que se intentaron reconstruir los espacios históricos y domésticos en los que estuvo o vivió Frida, a veces éstos no pasan de ser una ambientación cercana a los acartonados escenarios de telenovelas de Televisa.
Por otra parte, los efectos digitales de animación, a veces ocurrentes e ingeniosos, en ocasiones resultan gratuitos y poco atractivos a los propósitos narrativos de la cinta.
En el caso de la música, uno de los mejores momentos de la película es la incursión casi irreal de Chavela Vargas interpretando La Llorona , en un ambiente onírico que recuerda las pinturas mismas de Frida.
Ahora bien, a pesar de los desaciertos de este filme sobre todo porque no refleja con suficiente profundidad la visceral y alucinada creación de Frida en todas sus condicionantes internas y sus múltiples desgarramientos para los que conozcan poco o nada de la obra de esta artista, vale la pena ver esta cinta.
El largometraje permitirá al menos parcialmente acercarse, disfrutar (y hasta sufrir) con esa originalísima y apasionada figura tanto del arte como de la cultura latinoamericanas.