
En una cartelera prácticamente dominada por Avatar (2009, de James Cameron), han quedado muy pocas salas para el estreno de una cinta animada francesa en alas del cuento infantil: El gato con botas (2009), dirigida por Jérôme Deschamps, Pascal Hérold y Macha Makeieff.
Hasta donde entiendo, esta película se ofrece en Europa en tercera dimensión (3D) y se ha dejado la versión corriente al servicio de quien quiera bajarla de Internet ( on line ), donde se encuentra de manera generosa en distintos sitios. En Costa Rica se nos ofrece en 2D. Su título original es La véritable histoire du Chat Botté .
Está claro que dicha película basa su trama en el cuento escrito por el igualmente francés Charles Perrault (1628-1703), autor también de conocidos cuentos como La bella durmiente del bosque , Caperucita roja , Barba azul, Piel de asno, Cenicienta y Pulgarcito , entre otros, para recuperar la tradición oral de relatos que venían de antaño.
La historia del minino con botas es harto conocida. Ese gato es la herencia que le deja un viejo molinero a su hijo menor. El gato tiene el don de hablar hasta por los codos. Las botas tienen poderes mágicos y el gran objetivo es que el hijo del molinero alcance el amor de la mujer que lo trae “tuturutu”: la princesa.
Como ven, la trama camina desde lo picaresco al romance, y este es el tono que sabe mantener la película. Es lo que le da su mayor atractivo: su relato, o sea, el contenido, porque –a decir verdad– la cinta es deficitaria en el plano técnico-formal: no hay el mejor logro en el dinamismo de los personajes, con figuras que –incluso– se ven de distintos tamaños según las secuencias.
Están mejor los fondos y escenarios, como delicadas pinturas de libros infantiles, donde solo se mueve algún detalle por ahí, pero con los personajes es que el filme no sabe caer “de patas”, como sí lo hacen los gatos. Esto le hace perder calidad y encanto a la película.
Lástima que desafine con tales maullidos.