Nuevamente debemos enfatizar en el mal gusto de ciertas comedias de Hollywood con su enfoque sobre la mujer. Esto se siente fácilmente en la más reciente película con la actriz Sandra Annette Bullock, titulada Alocada obsesión (2009), película mal dirigida por Phil Traill.
¿De qué hablamos? De esa aversión que manifiestan tales comedias por las mujeres, a quienes pintan siempre poco inteligentes, resbalosas en el amor, chillonas por nada y culpables de todo. Misoginia se llama esto. Ahora es la actriz Sandra Bullock, quien pone su gustosa belleza, pero no su talento, para reforzar tales imágenes en el filme en cuestión.
La señora Bullock demuestra –así– su irregularidad como actriz: a veces actúa bien, casi siempre no. Recién venimos de verla con un buen trabajo en La propuesta (2009), con un simpático desnudo incluido, animosa ella a los años que se juega.
Ahora, con Alocada obsesión , Sandra Bullock no pasa de hacer el ridículo secuencia a secuencia, como un payaso sin nariz, zapatos, maquillaje ni pantalones graciosos. Su actuación es absolutamente postiza, superficial y menos sincera que el pésame de parte de un político.Por más esfuerzos que hace la actriz, nada le sale bien. Ella encarna a una mujer que hace crucigramas para un periódico local y es más bonita que inteligente, aunque viste de la manera menos elegante posible. Se llama Mary Horowitz y tiene una cita a ciegas con Steve, un camarógrafo de televisión.
Mary se enamora al primer beso, pero Steve no comparte esa misma sensación. Para él, el amor no es tan ciego, mientras ella lo cacarea más que gallina con huevo. Mary se dedica a perseguir a Steve por todo Estados Unidos, en las secuencias supuestamente hilarantes de la película, pero que no pasan de ser momentos desencadenados o sueltos del argumento total.
El filme deja una enseñanza fácil (no juzgar de buenas a primeras a las personas) y cuestiona el ejercicio actual del periodismo (por sensacionalista o efectista), pero de ahí no pasa.
Sus personajes son poco creíbles, mal diseñados, la trama parece sacada con fórceps y se empantana a cada rato (pérdida de ritmo). No hay creatividad visual alguna y la fotografía es apenas funcional.
Por andar tras su “novio”, la protagonista queda más golpeada que rodilla de zapatero; pero más apaleada se muestra la película con su escasa inteligencia en todo, diálogos insustanciales, malas actuaciones y por su poca coherencia narrativa. Es solo cine alocado con un par de buenos mensajes.
Al final, a uno le queda la sensación de que esta película pasó con el piloto automático puesto, como si nadie se hubiera metido con ella, como una comedia romántica que deja de ser romántica o una sátira que deja de ser sátira también.