En momentos de crisis económica para el cine, pareciera que los estudios en Hollywood han encontrado su mina de oro. Por lo visto, las películas animadas por computadora, en tercera dimensión (3D), están dando buenos resultados en las boleterías, más que en las pantallas o en las acotaciones de la crítica.
El carácter familiar de estas cintas es el punto que las fortalece. Por eso, ahora nos llegan en serie, pero no en serio. Esta vez, lo reconocemos pronto, debemos advertir cierta bondad y algún sentido de calidad visual en el más reciente largometraje que nos ha llegado, como lo es Amigos salvajes (2006), con el título original de Open Season . El filme llega en español.
Se trata de la primera película animada por Sony Pictures Animation, dirigida por el trío compuesto por Roger Allers, Jill Culton y Anthony Stacchi. De esta manera, Sony se mete a competir duro en un mercado que, hasta el momento, es halagüeño en términos de ganancia económica.
Ya lo sabemos, estos filmes siempre vienen acompañados de una campaña con juguetes, muñecos o artículos semejantes, y usted los adquiere con un combo en algún restaurante de comida rápida. Esto no agrega ni quita a la calidad de la película, eso pensamos, pero es posible que muchos niños nos digan lo contrario, dentro de esa bondad natural que conllevan.
Amigos salvajes es la historia de un oso tan grandote como domesticado, llamado Boog, quien por un acto cariñoso liberará a un cuervo flaco y parlanchín, llamado Elliot. Este ciervo ha sido atrapado por un cazador paranoico llamado Shaw. Pues bien, este paso que da el buen oso le resultará un bumerán.
De esa manera, nuestro amable oso pardo, un grizzly, debe cambiar el mundo cómodo donde vive, una cochera en el pueblito de Timberline, por el regreso a la montaña, solo que la jungla le es inhóspita.
Este tema ha dado lugar a muchas novelas de aventuras y a muchas películas, animadas o no: ¡el llamado de la selva!
De paso, la película arremete como fábula, con moraleja incluida. Así, se convierte en alegato en contra de la cacería de animales, en contra de los tiempos y de los territorios de caza. Es buen discurso y necesario, aunque uno siente que el ser humano en estos momentos no entiende, metido como está en la cacería no de animales, sino de otros seres humanos.
Ojalá que en los niños llegue a germinar la parábola con Boog y Elliot como personajes, porque la película está bien narrada, no aburre y nos convencimos, en la sala de cine, de que los infantes la disfrutan a montones.
No se trata de un largometraje que sobresalga en originalidad, ni con su historia ni con su animación formal, aunque muestra bastante cuidado en el diseño de personajes y en la creación de atmósfera. Es película para ver en familia y los padres pueden sacarle punta al conversarla con sus hijos.