El filme El Arca es una propuesta poco religiosa sobre un mito acaparado por distintos libros sagrados de la época, el del Diluvio Universal. Sin ser una película irrespetuosa, sí es satírica, ingeniosa, graciosa y tal vez transgresora al enfocar el tema y al caracterizar los personajes (incluso al propio Dios), llevados de manera salerosa al dibujo.
Dentro de las limitaciones formales del caso (no puede ser una superproducción), este animado argentino es mérito de Juan Pablo Buscarini, realizador de otra cinta agradable, El ratón Pérez (mezcla de actores reales con animación). También hay que mencionar el trabajo cáustico de los guionistas Enrique Cortés, Axel Nacher y Fernando Schmidt Bescio.
Incluso en la visualización de los animales metidos en la enorme barcaza de Noé, para el filme ha sido difícil moverse entre una propuesta burlona del tema y cierto recogimiento para no romper lo familiar de la película. Esta “media agua” es la mayor objeción que se le puede hacer: se siente.
La animación es bastante buena (por favor, no comparemos con Hollywood). Agrada ver que este animado (2D) cuenta con buen diseño gráfico de personajes, notoria continuidad en los rasgos de ellos, fondos eficaces, aceptable aplicación del color y convicción en el trazo. Por momentos, la música se sobrepone a los parlamentos: falla técnica lamentable.
La pérdida de ritmo –subibaja– afecta para una mejor atención del relato, pero si ustedes quieren saber por qué no hay unicornios, dragones o demonios tasmánicos; por qué Noé era miope; por qué ciertos animales sobrevivieron de los carroñeros y por qué Dios escribe novelas comerciales sobre diluvios, este filme argentino les dará todas las respuestas. Cuestión de aceptar la broma.