Todopoderoso (Bruce Almighty) EE.UU, 2003, 101 minutos Dirección: Tom Shadyac Intérpretes: Jim Carrey, Jennifer Aniston, Morgan Freeman, Philip Baker.
d La representación de Dios en el cine (o en cualquier género artístico o literario) ha sido siempre un problema difícil de resolver, por el temor a herir sensibilidades, de ser muy reverencial o por el contrario de parecer demasiado injurioso o blasfemo.
En Todopoderoso , el último filme protagonizado por el exitoso y gesticulador comediante Jim Carrey, este dilema se resuelve optando por una estrategia de representación cómica, ligera y, además, "políticamente correcta".
Así, en tono de comedia supuestamente desacralizadora y muy abierta, Todopoderoso nos cuenta los malos humores y las inconformidades personales de Bruce Nolan, un reportero que desea con vehemencia ser el locutor-presentador del noticiero de televisión donde trabaja. Dado el fracaso de sus tentativas profesionales, no le queda otra que imprecar a Dios por no atender a sus reclamos, ni concederle valor a sus frustrados deseos. Y es en ese preciso instante de furia y blasfemia, que Bruce recibe una extraña llamada beeper mediante para que se comunique con un número desconocido.
Ante la insistencia, Bruce llama y para su sorpresa quien lo atiende sabe más detalles de su vida de lo que se pudiera considerar "normal". Por eso, acude a la cita que le da este misterioso personaje y, para su asombro e incredulidad, resulta ser Dios: encarnado en un negro parsimonioso y sabio, aunque muy gracioso y relajado (interpretado por Morgan Freeman) que viste completamente de blanco.
Pero las sorpresas no terminan ahí. Este peculiar y accesible Dios le concede a Bruce sus inmensos poderes "por un rato", para que intente arreglar sus propios problemas y quizás hasta los reclamos que permanentemente se le acumulan al "Todopoderoso".
En fin, una sugerente idea que, no obstante, se resuelve casi siempre en unos cuantos chistes a veces imaginativos, en otros casos bastante malos a los que ya nos tiene demasiado habituados Jim Carrey, en sus ya permanentes (y a veces molestas) actuaciones saturadas de gesticulaciones excesivas y poca sustancia de actuación propiamente.
En todo caso, si alguna idea interesante tiene esta ligera comedia acerca de "Dios", es su final mismo (no se preocupen que no se las voy a contar).
En ese sentido, el filme parece decirnos que no deberíamos andar molestando tanto al "Todopoderoso" con nuestros reclamos, demandas y solicitudes constantes, pues de hecho "El" no va a poder resolverlas todas.
Y que, por eso, más bien busquemos los "verdaderos milagros" en nuestros propios esfuerzos, nuestro talento o, tal vez, en alguna buena o mala suerte que de vez en cuando nos venga acompañar.