
BOB ESPONJA(THE SPONGE BOB SQUAREPANTS MOVIE)
Estados Unidos, 2004.
Dirección y guion: Stephen Hillenburg.
Duración: 90 minutos.
Un buen abogado debe saber que, aunque sepa mucho de leyes, no necesariamente la razón está de su parte. Igual: un crítico, por mucho que sepa de cine, debe estar claro en que su criterio no siempre es el aceptado por los demás. Una película como Bob Esponja (2004) lo evidencia.
Allí está una cinta sin pretensiones, con un relato que parece el estiramiento de un capítulo televisual con la famosa esponja amarilla, alargado con fórceps, como una goma de mascar dilatada. Vemos que la historia es simplona y plana, sin relieves en su trama, sin emociones suspicaces: todo es lineal, sus personajes no tienen ningún trazo creativo y sus personalidades son más simples que un soplo al aire.
Todavía vemos más. El filme no tiene ninguna actitud enriquecedora en el plano visual: sus fondos son portaleros, donde los dibujos animados transitan con gran tacañería de recursos. A veces, la aventura de Bob con sus amigos se pone frenética, pero deviene insoportable con la presencia de David Hasselhof en carne y hueso: muy mala mezcla con la animación.
Ese momento es peor que tragarse una espina de pescado en medio de un buen trago wisquero. Preferimos los lapsos con don Cangrejo, los arrebatos de Patricio Estrella, al atormentado Calamardo o al conspirador Plancton. El rey Neptuno o Mindy, la sirena, son figuras malogradas. El mensaje sobre la confianza en uno mismo para alcanzar algo, es discurso sobre el "valor" del individualismo, común hoy, época de competitividad y no de solidaridad.
Aún más: vemos a los personajes actuar como tontos para ser héroes. Sin embargo, los niños disfrutan de la película y los padres les refuerzan sus inocentes apreciaciones. Entonces: ¿De qué vale lo que piense el crítico?