La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones EE.UU, 2002, 136 minutos.
Dirección y Producción : George Lucas.
Guión : George Lucas y Jonathan Hales.
Música : John Williams.
Fotografía : David Tattersall.
Montaje : Ben Burtt.
Dirección artística : Phil Harvey y Jonathan Lee.
Interpretaciones : Ewan McGregor, Natalie Portman, Hayden Christensen, Ian McDiarmid, Samuel L. Jackson, Pernilla August, Jack Thomson, Christopher Lee, Anthony Daniels, Frank Oz.
El progenitor mayor de la famosa serie La guerra de las galaxias , George Lucas, concibió que las dos partes más recientes se desarrollaran anteriores en el tiempo a sus tres capítulos iniciales.
Quizás por esa curiosa y atípica circunstancia, Lucas se ha preocupado demasiado en las sagas actuales por (re)construir un pasado supuestamente inédito, aunque ya previsible en el devenir de sus conflictos y aventuras futuras.
Todo ello ha hecho que tanto La amenaza fantasma como ahora El ataque de los clones , adolezcan de historias dispersas y poco imaginativas, muy lejanas de las frescas y dinámicas recreaciones de las tres partes iniciales de la saga.
En el caso específico de El ataque de los clones , esa constante búsqueda de atar cabos a toda costa, ofreciendo pistas un tanto difusas para hilvanar una historia posterior que ya nos fue contada anteriormente, sufre de evidentes disgresiones y baches narrativos o argumentales.
Pienso que en ello ha incidido, además, la ausencia de un guionista como Lawrence Kasdan, quien supo darle vida a muchos de los personajes y situaciones de algunas de las versiones anteriores.
No ayudan tampoco las mediocres, y en algunos casos pésimas actuaciones de los personajes principales de esta saga: desde Ewan McGregor en la piel de Obi-Wan Kenobi, Natalie Portam en la de Padmé Amidala, hasta la desastrosa caracterización de Hayden Christensen en el joven Anakin Skywalker, o las también insípidas apariciones de experimentados actores como Christhother Lee o el reconocido Samuel L. Jackson.
En cuanto a los siempre elogiados efectos visuales de estas sagas, aun cuando se hallan repletos de diseños virtuales y manipulaciones digitales de última generación, casi ninguno aporta mucho a las sugerentes atmósferas galácticas y futuristas de las anteriores versiones, donde la grandilocuencia y los efectismos visuales eran menos evidentes pero más efectivos que en las nuevas entregas.
A todo esto añadimos que, en las dos larguísimas horas y quince minutos del filme, las referencias a la clonación y cualquiera de sus complejas y polémicas implicaciones resultan casi nulas y sin ninguno propósito definido. Y que, por lo demás, el maniqueismo más insulso está siempre presente (bien versus mal, el deber antes que los sentimientos, la democracia contra la dictadura, el orden contra el caos, etc.) nos queda totalmente listo el perfecto panfleto de lugares comunes y ligerezas.
En fin, como han dicho varios críticos, pero también muchos desilusionados y pesarosos seguidores o fans de esta mítica saga, ya en decadencia: "la magia ha terminado". Y yo añadiría: ahora solo queda la taquilla. Y nada más.