
No sé cuántas películas habré visto con perros valientes en zonas polares, llenas de nieve y de ternurismo, muchas de ellas de los estudios Disney, por lo tanto tan iguales entre sí como un perro a otro, canes siempre generosos, bizarros, intrépidos, fieles, amorosos, con características positivas por encima de las propios hombres que ahí aparecen.
Lo cierto es que ahora nos llega otro largometraje semejante, también de Disney, pero mejor, con el título de Rescate en la Antártida (2006), dirigido por Frank Marshall, y que tiene a su favor un rico manejo del paisajismo nevado y agreste (planos abiertos) con secuencias conmovedoras donde vemos a un grupo abandonado de perros que trata de sobrevivir al más riguroso de los inviernos (planos medios y primeros planos).
Por supuesto que los amos tratan de volver, y volverán, al rescate de los perros: es el hombre en búsqueda del animal, y la película se alarga con esta historia por ratos muy humana, por ratos repetitiva, por ratos intensa y por ratos innecesariamente morosa, pero siempre dejando un grata impresión en la retina y en los sentimientos. En algún lado leí que este filme hace que uno, cuando regrese a la casa, "apapache" a su mascota. Es lo que ocasiona un filme totalmente centrado en los perros, como si estuviéramos ante un documental de Animal Planet, sin serlo.
Como ustedes deberán entenderlo, es difícil (por eso) hablar de las actuaciones, la verdad es que esos perros lo atrapan a uno y son capaces hasta de explorar sentimientos que uno creía olvidados. En cuanto a los actores humanos, sobre todo Paul Walker con el personaje principal, siempre están por debajo de la caracterización hecha de los canes. ¡De verdad! Los actores, al fin y al cabo, son parte del contexto, como la nieve o la tormenta. En cambio, los perros son el corazón de la trama, como los peces lo son de una pecera.
Esta película se fortalece con la extraordinaria fotografía de Don Burgess, ¡aquí sí tenemos que hablar de una cinematografía al punto!, e igual debemos mencionar la música de Mark Isham, aunque por momentos acentúa de manera exagerada ciertos episodios del argumento. El montaje de Christopher Rouse sí debió ser más atrevido con los cortes, para darle menos morosidad y más ritmo al relato.
Les recomiendo este filme. Después me cuentan cómo se llevan con sus mascotas, luego de haber visto esta película.