Malena. Dirección y guión: Giuseppe Tornatore. Fotografía: Lajos Koltai. Música: Ennio Morricone. Con Monica Bellucci, Giuseppe Sulfaro, Luciano Federico, Matilde Piana, Gilberto Idonea. Italiana, 2000. Estreno.
Un niño, Renato Amoroso (el actor Giuseppe Sulfaro), prendado de la belleza de Malena (Monica Bellucci), la persigue a sol y sombra sin que ella se entere.
Ocurre en Castelcuto, pueblito de Sicilia, donde al paso de Malena majestuosa, hierática los hombres orillan el infarto, las mujeres rugen de odio y los chicos imaginan aventuras carnales.
Renato se halla en la intersección misma de los deseos y sentimientos. Tiene sueños de cine (él es Tarzán; y Malena, Jane), arde sexualmente. A ratos, quiere protegerla y le pide años al tiempo para enmendar la diferencia de edades.
El relato abarca la segunda guerra de 1940 al periodo posbélico y describe el suplicio de Malena, acusada de pronazi, quien debe huir de Castelcuto luego del ataque de sus conféminas. Rapada y molida a golpes, la imagen de Malena se pierde hasta que un Renato posterior, crecido y de pantalones largos, se convierte en el ángel inesperado de la mujer y arregla su destino desde el total anonimato.
¿No se trata de una historia bellísima? Pero la película de Tornatore no está a la altura de su anécdota, de allí que repite situaciones (por ejemplo, el machacón asedio de Renato a Malena) y multiplica diálogos nada graciosos ni creativos (lo que dicen los mozotes de la pandilla ya fue dicho en otras películas).
Lo gratificante de Malena debemos buscarlo en las partes mudas: allí las panorámicas de Lajos Koltai, absortas de sol y exaltadas de música (la música de Ennio Morricone), hablan por sí solas.
Uno echa de menos al Tornatore de Cinema Paradiso y aun de La leyenda de 1900 . Malena es una obra menor: y lo es porque el director no tuvo intención de cavar adentro de sus criaturas ni de extraer lo mejor de ellas.
A diferencia de Amarcord , de Fellini, modelo del subgénero porque cató profundidades en el corazón de la infancia, Tornatore hace de la mezcla de nostalgia y pintoresquismo un medio que se vuelve fin y niega cualquier complejidad existencial.
Así, Malena aferra la superficie de las cosas, los ojos puestos en el mercado internacional. "Una tarantela", dijo alguien; eso es, una tarantela muy calculada y poco sentida.
For export , caro amici .