Moscú. La crisis política en Rusia parece hoy inevitable tras el fallido intento de acercamiento entre el presidente Vladímir Putin y el líder de la oposición comunista, Guennadi Ziugánov.
Después de una reunión con Putin de dos horas que concluyó al filo de la medianoche, Ziugánov anunció que el Partido Comunista seguirá adelante con su moción de censura al Gobierno, cuyo examen en la Duma, o Cámara de Diputados, está previsto para el próximo día 14.
"Consideramos que la situación en el país es extremadamente insatisfactoria", declaró el líder comunista, por cuya iniciativa se celebró la entrevista en el Kremlin.
Ziugánov indicó que Putin "está muy preocupado" por cómo marchan las cosas en Rusia y que "escuchó atentamente la postura del Partido Comunista".
Pese a destacar que la reunión fue de "mutua utilidad", el líder de los comunista recalcó que su formación no revocará las 120 firmas de diputados que avalan la moción de censura al Gabinete encabezado por el primer ministro, Mijaíl Kasiánov.
También eludió dar más detalles de su conversación con el número uno del Kremlin, con el argumento de que tuvo "carácter confidencial".
Ziugánov solicitó la entrevista con Putin después de que el partido oficialista Unidad anunciara que apoyaría el voto de censura al Gobierno en la Duma con el solo propósito de conseguir la disolución de la Cámara y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Según la Constitución rusa, en caso de que la Duma apruebe dos votos de censura en un plazo de tres meses, el jefe del Estado puede destituir al Gobierno o disolver la Cámara de Diputados.
De ahí que en el caso de que el próximo miércoles los diputados aprueben el voto de censura al Gobierno el Presidente ruso pueda hacer caso omiso de la decisión de la Duma.
Pero el Kremlin tiene un recurso para forzar la crisis: el primer ministro está facultado para pedir un voto de confianza a la Duma, que de serle denegado equivaldría a una segunda censura, con lo cual Putin quedaría con las manos libres para actuar.
El Presidente ruso ha dejado claro que, puesto en esa disyuntiva, optará por disolver la Duma y convocar elecciones parlamentarias anticipadas.
Ziugánov señaló que su partido no teme unos comicios adelantados pues cuenta con "la experiencia y con un equipo unido, además de un programa concreto para sacar al país de la crisis económica".
Los comunistas acusan al Gobierno de Kasiánov de dar vía libre al "saqueo" del país, y censuran los intentos de privatizar masivamente grandes empresas para obtener ingresos adicionales a fin de tapar agujeros presupuestarios y pagar deudas.
Los expertos de Unidad, partido creado en los despachos del Kremlin en vísperas de las elecciones parlamentarias de 1999, se muestran confiados en que la formación oficialista lograría arrebatar un gran número de escaños a los comunistas.
La popularidad de Putin, que Unidad calcula en el 80 por ciento, les ayudaría a elevar sus votos en unos eventuales comicios que les darían la mayoría parlamentaria, pese a que las últimas encuestas señalan que los comunistas siguen por delante.
Políticos y medios de prensa han subrayado que tras la moción de censura está el propio Kremlin, deseoso de cambiar un Gabinete pasivo y de controlar una Duma que aún enseña los dientes.
Con las reformas impulsadas por Putin desde que fue elegido hace un año, la oposición que el Kremlin encuentra en la otra Cámara, el Consejo de la Federación o Senado, es prácticamente nula.
En opinión del número dos del ultranacionalista Partido Liberal Democrático, Alexéi Mitrofánov, existe el riesgo de que unas elecciones parlamentarias anticipadas lleven al poder al Partido Comunista.
"Todos estos juegos del Kremlin pueden terminar en una nueva Moldavia", dijo Mitrofánov, en alusión al triunfo electoral de los comunistas en esa antigua república soviética hace dos semanas.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.