Cuando al minuto 30, el herediano Nicolás Suazo marcó la segunda anotación, el Club Sport Herediano sintió que el partido contra Ramonense --que hasta ese momento dominaba con claridad-- estaba totalmente definido, y cayeron en una confianza que al final del partido los inquietó y puso en aprietos.
Tras el pitazo inicial, los florenses dejaron patente sobre el terreno de juego las diferencias entre ambos clubes, y con un planteamiento eminentemente ofensivo se fueron al frente. Al minuto 9, William Sunsin dio el primer aviso al rematar en dos ocasiones a la puerta de Onix Vargas, repelidas por la parte baja ramonense.
El goleador del torneo, Nicolás Suazo, comenzó a encontrar las grietas en la defensiva visitante y, con la complicidad de Johnny Murillo y Sandro Alfaro, las ensancharon hasta dejar un carril.
A los 19 minutos Suazo recibió un balón de espaldas al marco; en un giro dejó rezagado a su celador Rodrigo López y emprendió la carrera hacia la cabaña de Vargas, quien nada pudo hacer ante el remate bajo y pegado al palo para abrir la cuenta.
El poderío florense se patentaba cada vez más, mientras San Ramón no podía tejer más allá de dos pases, con lo cual se vieron obligados a poner el balón lo más lejos de su terreno para evitar una nueva herida.
Sin embargo, este accionar fue precisamente el que propició la segunda diana a la media hora, ya que Alfaro envió una pelota larga para que el hondureño corriera junto a López. Nicolás ganó la posesión y ante el cierre de otro rival realizó un par de fintas que le dejaron el camino expedito para el 2-0.
Descuido rojiamarillo
Hasta aquí jugó Heredia. El técnico poeta realizó un par de movimientos que acabaron con la efectividad de los locales y le aseguraron por momentos el esférico para montar algunas situaciones favorables. El juego cayó en un verdadero pulso y ninguno de los cuadros hacía méritos para quebrar el equilibrio.
La incursión en el segundo tiempo del exramonense Fránder Segura ayudó a levantar el accionar de los heredianos, que a partir del minuto 60 tuvieron la oportunidad de hacer el tercero, siempre en los botines de Suazo. Pero 10 minutos más tarde el intento de salirse del libreto fue controlado.
Silenciosos, pero efectivos, los moncheños comenzaron a acercarse al marco de Luis Gabelo Conejo, que solo observaba los remates salir por los costados. Pero la confianza rompió el saco... cuando se jugaba tiempo de descuento el novel Rolando Araya se internó en el área y tras esquivar a Conejo fue derribado por Albin Camacho, penal.
El cobro de la falta la materializó Carlos Ulate a la izquierda de Gabelo, quien aunque fue bien no pudo contener.
La anotación afectó a los aficionados, los jugadores y el cuerpo técnico. Ahí todos cayeron en la cuenta de que la situación se debía al "agrandamiento" de algunas figuras heredianas.