Con cuatro décadas de trayectoria y la satisfacción de haber transformado la vida de más de 20.000 niños y jóvenes por medio del arte, el Instituto Nacional de Música (INM) celebrará esta semana su aniversario.
Esta institución nació producto de la revolución musical de los años 70, un movimiento liderado por el exministro de Cultura, Guido Sáenz, y el director estadounidense Gerald Brown, quien pretendía profesionalizar a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y formar a niños y jóvenes costarricenses como intérpretes.
Producto de este cambio, vinieron al país 16 instrumentistas extranjeros, contratados como intérpretes y maestros.
El éxito de esta decisión cosechó una gran cantidad de frutos que hoy aún se disfrutan.
Para muestra un botón: de las aulas del Instituto Nacional de la Música han salido el 95% de los músicos que integran la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).
También han salido de ahí los instrumentistas de importantes agrupaciones independientes como La Big Band de Costa Rica, Editus, Son de Tikizia, Infibeat, Swing en 4, Erick Sánchez y su Orquesta, Moldo, la Tico Jazz Band y el Ensamble de Percusión de Costa Rica, entre otras.
Como si fuera poco, actualmente más de 200 de sus egresados están distribuidos en 18 países, donde estudian y hacen carrera como instrumentistas y directores de orquesta, comentó José Duarte, director de la entidad.
Uno de los casos más representativos de exalumnos exitosos es el de Giancarlo Guerrero, actual director de la Orquesta Sinfónica de Nashville, ensamble con el que ha ganado el premio Grammy en dos ocasiones (2011 y 2012).
Estos jóvenes estudiantes conforman, a su vez, tres orquestas sinfónicas (entre ellas la Juvenil y la Infantil), y tres bandas sinfónicas que al año ofrecen 110 conciertos en comunidades y 100 en San José.
En estas citas se interpreta un promedio de 248 composiciones por año, según datos que proporcionó la institución.
Jorge Duarte, director del INM, comentó que uno de los principales proyectos para esta nueva etapa consiste en la construcción de nuevas aulas y un auditorio en su sede ubicada en Moravia.
Una visión similar manifestó Iván Rodríguez, viceministro de Cultura: “Queremos invertir en instrumentos; ya compramos un primer lote que se destinó a la OSN. En segunda instancia queremos comprar más para el instituto y también tenemos el proyecto de la readecuación de las instalaciones de acuerdo en las necesidades de hoy”.
El viceministro explicó que se está trabajando en la articulación del INM con el Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem), de modo que los niños destacados que forman parte de este proyecto puedan profesionalizarse en la casa de estudios de Moravia.
Por su parte, Marvin Araya, director de la Orquesta Sinfónica Juvenil, añadió que otro de los puntos a los que debe apostar el INM es en la “exportación de sus músicos”.
“Tenemos que preocuparnos por generar herramientas para que el mundo entero empiece a conocer a nuestros músicos como artistas de excelente calidad. Hay que tomar previsiones y que podamos exportar ese talento”, aseguró.
Con miras a este 40 aniversario, los fundadores de esta institución aprovecharon para dar un consejo a quienes hoy están frente a ella y a los jóvenes que hoy dan sus primeros pasos en la música.
“Tener la meta siempre más allá de donde estamos es la clave para no bajar la calidad que siempre ha tenido la institución; es una lucha sinfín y el reto que les quedan todos los que la integran”, aseguró el director Gerald Brown.
En tanto, Guido Sáenz les pidió a todos involucrarse a fondo con la institución.
“Les digo que conozcan un poco la historia de su institución, porque es inspiradora, refrescante y estimulante; es una muestra de que las cosas en Costa Rica se pueden hacer bien, que es algo que no se había hecho antes de 1972”, concluyó.