
Tokio. Las novenas de Corea del Sur y Japón pasarán a la historia del beisbol como los primeros ganadores de un Clásico Mundial de ese deporte, al lograr victorias en los primeros partidos jugados en el novel evento que se inauguró hoy en Tokio y que tendrá series también en tres ciudades de América.
Corea venció a primera hora a Taiwán con marcador de 2-0, mientras que Japón apabulló al equipo de China con el abultado final de 18-2.
Sung Heon Hong y Jong Beom Lee empujaron las carreras del victoria de este choque inicial en el estadio Tokyo Dome. Corea marcó la primera carrera del Clásico Mundial en la cuarta entrada con un doble de Hong, que empujó desde segunda base a Seung Yeop Lee.
Otro doble trajo la segunda carrera de Corea al plato, correspondiendo a Lee en esta ocasión la labor de productor. El lanzador coreano Jae-Weong Seo, quien milita como abridor con los Dodgers de Los Angeles en la pelota norteamericana, cargó con la victoria.
Cumpliendo con la regla de este torneo que dice que ningún lanzador tirará más de 65 lanzamientos, Seo fue retirado luego de 61 lanzamientos. Durante su actuación ponchó a tres, no permitió carreras y solamente le conectaron dos inatrapables.
La regla que limita la actividad de los lanzadores es producto de un acuerdo con los dueños de equipos de Grandes Ligas y obedece además al hecho de que estos jugadores aún no alcanzan su forma plena, pues todavía la liga norteamericana está en la etapa del entrenamiento de pretemporada.
Chan Ho Park, quien lanza para los Padres de San Diego en Estados Unidos, lanzó tres entradas y se acreditó juego salvado.
Por Taiwán, En-Yu Lin, realizó 65 lanzamientos, ponchó a cuatro y solo permitió una carrera y tres incogibles en tres entradas y dos tercios.
Por otra parte, el equipo de Japón conectó tres cuadrangulares y anotó 18 carreras para imponerse por "nocaut" a la novena de China, luego de jugarse ocho entradas.
Tsuyoshi Nishioka rompió un empate a dos carreras en el quinto con un cuadrangular productor de tres carreras. Kosuke Fukudome le siguió con otro vuelacercas para distanciar a los japoneses en el marcador.
El lanzador chino Zhao Quansheng fue la víctima de ambos cuadrangulares. La ofensiva japonesa se activó tras ese episodio hasta llegar a una octava entrada de siete carreras que puso en vigor la regla del "nocaut" y llevó al fin del partido.
Koji Uehara fue el lanzador ganador por Japón tras laborar por cinco entradas en las que ponchó a seis y toleró solo dos anotaciones. Zhao fue el perdedor por China.