De pie, sobre lo más alto del podio, Karla Céspedes Arce volvió a enamorarse perdidamente del ciclismo. Una medalla de oro le colgaba del pecho; era la segunda presea que ganaba en los Juegos Deportivos Nacionales y tenía sabor a gloria, a revancha, al cierre perfecto de un año difícil para esta adolescente poaseña.
Solo unos meses atrás, el 19 de junio del 2010, la entonces quinceañera fue atropellada por un carro en mitad de una competencia, mientras practicaba el deporte que tanto la apasionaba.
Producto del accidente, la joven ciclista sufrió fracturas y heridas profundas en sus extremidades, todas tan serias que bien podrían haber acabado con la carrera del cualquier atleta.
Sin embargo, lejos de odiar al deporte de los pedales, Karla se sometió a una operación quirúrgica y enfrentó la recuperación con altas dosis de coraje, para regresar a las competencias en un tiempo récord y hacer que su nombre figure hoy como una promesa de ciclismo nacional.
Mañana trágica
El domingo 19 de junio del 2010, Karla tomó la partida en el Reto Powerade, que se disputaba en Jacó. Era la primera vez que participaba en esta carrera de 30 kilómetros de ciclismo de ruta. Cuando solo faltaban unos 800 metros para llegar a la meta, cerca del hotel Best Western, un juez de la competencia le informó que, algunos metros adelante, había una intersección y debía doblar a la izquierda.
Cuando recibió la señal del juez, la joven pudo ver, a la distancia, un carro blanco que avanzaba sobre el carril contrario. Dio un par de pedalazos más y al doblar a la izquierda, ya tenía el vehículo encima.
“El golpe fue tan duro que me elevó unos metros, y quedé tendida en el otro carril. Recuerdo que le pedía a Dios que no viniera un carro por el otro sentido. No perdí la conciencia, sentía que el asfalto me quemaba y tenía un dolor enorme en la pierna”, cuenta.
Aunque ella creyó no haber pasado más de 20 minutos sobre la calle, lo cierto es que duraron más de una hora y media para estabilizarla.
Todavía consciente, fue trasladada a la clínica de Jacó, donde le limpiaron las heridas y, antes de llevarla al hospital de Puntarenas, lograron diagnosticar lo delicado de su condición.
“Tenía fracturas en el peroné, la tibia y el tobillo izquierdos, una herida profunda en el brazo derecho y otra en el hombro izquierdo; en ambas se alcanzaba a ver el hueso, pero por suerte no hubo fracturas ahí”, recuerda la ciclista de 16 años.
De Puntarenas la trasladaron al hospital México, en San José, y después estuvo varios días internada en el albergue del Instituto Nacional de Seguros hasta que fue operada en el hospital Clínica Católica.
“Me pusieron un pin entre el peroné y la tibia, y unos tornillos en el tobillo; todos serán para siempre”, afirma.
A pesar de la seriedad de su lesión, dos semanas después de la cirugía, Karla ya se levantaba con ayuda de unas muletas. Era tal su deseo de recuperarse que para setiembre, mucho antes de volver a caminar, se subió de nuevo a una bicicleta.
“La bici del accidente quedó destrozada. La empresa Fuji me regaló una nueva y comencé a hacer terapia con ella, combinando el ciclismo con la natación”, cuenta la estudiante de décimo año del Liceo de Poás.
Con semejante entusiasmo, fue cuestión de días para que la esbelta adolescente volviera a vestirse el uniforme, el casco y los guantes, para sentir la adrenalina de las competencias.
A finales de año comenzó a entrenar con mayor intensidad y para los primeros meses del 2011 se tiró a pista nada menos que en el Campeonato Nacional.
En febrero, la joven se coronó campeona nacional de ciclismo de ruta y contrarreloj, en la categoría prejuvenil. Además, fue líder de montaña y líder general de la Vuelta a Costa Rica para ligas menores.
Unas semanas después, ocupó el segundo lugar en la Corona Columbia y comenzó a entrenar en ciclismo de montaña, como preparación para participar el próximo año en la Copa y el Campeonato Nacional.
“Por el tipo de lesión que sufrió, ella tuvo algo que fue primordial para la recuperación: la edad. A los 15 años, las estructuras del cuerpo se recuperan con mucha facilidad. Obviamente, también está la lucha que ella dio, mentalmente siempre quiso salir adelante, creyó en ella misma y en su recuperación física, e hizo la terapia adecuada”, asegura el licenciado en Terapia Física Édgar Blanco Madrigal.
Gracias a esa entrega, los logros siguieron llegando. En la última edición de los Juegos Deportivos Nacionales, realizada a principios de junio en varios cantones de San José, Karla ganó medalla de plata en la cronoescalada y la presea de oro en ciclismo de ruta, ambas de la categoría prejuvenil femenino.
Del accidente que sufrió en Jacó solo quedan algunas cicatrices sobre su piel, porque debajo de esta solo hay espacio para el coraje que la empuja a soñar con alcanzar más metas de las que logró a partir de aquel trágico día.
“El próximo año ya estaré en categoría juvenil, y ya sueño con correr para un equipo profesional”, dice con firmeza.