LEJOS DEL CIELO EE.UU, 2002, 107 minutos Guión y Dirección: Todd Haynes Música: Elmer Bernstein Fotografía: Ed Lachman Montaje: James Lyons Dirección artística: Peter Rogness Intérpretes: Julianne Moore, Dennis Quaid, Dennis Haysbert, Patricia Clarkson, Viola Davis.
La evolución de la sociedad estadounidense se ha movido, a lo largo de toda su historia, entre cierto liberalismo doctrinario y un conservadurismo excluyente. Esas tendencias, a pesar que conviven en toda su geografía, de alguna forma han marcado la diferencia entre el devenir de los llamados "estados del norte" y los retrógrados "estados sureños" (antiguamente esclavistas).
Muchos de esos prejuicios y convenciones que han condicionado encubierta o abiertamente la dinámica política, social, racial y cultural de los EE.UU, son las que se exponen de un modo sutil, aunque intenso, en el filme Lejos del cielo.
Escrita y realizada por el director Todd Haynes responsable de excéntricas obras como Poison (1995) o Velvet Goldmine (1998) esta película nos narra el "perfecto" y "ejemplar" matrimonio de Frank y Cathy, quienes viven junto a sus dos hijos en un tranquilo poblado llamado Hartford: ella, una dedicada "ama de casa"; él, un exitoso empresario, cariñoso padre y hacendoso marido.
No obstante, bajo esta apacible quietud y esa aparente perfección, se esconden muchos conflictos latentes, frustraciones y deseos inconfesados: desde un machismo y un racismo evidentes, hasta una oculta homosexualidad que se desborda.
Ambientada en los años cincuenta -caracterizados justamente por la hipocresía y la mojigatería que marcó a la sociedad norteamericana de aquella época Lejos del cielo rememora una estética cercana al melodrama; pero que, sin embargo, se aleja de los ligeros recursos de ese género, por la densidad de su dramaturgia y la profundidad con que aborda a sus personajes principales.
Todo ello se refleja en las sutilezas y las complejidades psicológicas de sus actuaciones centrales (Julianne Moore, Dennis Quaid y Dennis Haysbert) donde lo no dicho y lo que va por dentro sin que pueda ser expresado es muchísimo más expresivo que cualquier explosión melodramática al uso.
A partir de una dirección de arte que recrea de manera excelente el particular e irrepetible ambiente de aquella época; junto a una magnífica fotografía de iluminaciones y tonalidades diversas que le impone un tono nostálgico al filme; así como de una melancólica banda sonora que se convierte en un contrapunto ideal del desarrollo de la trama. Lejos del cielo resulta sin lugar a dudas uno de esos filmes que recorre, que atraviesa algunos de los más intensos dilemas que permean (quizás hasta hoy) a esas conservadoras e hipócritas sociedades.
Y lo hace adoptando un estilo ni escandaloso, ni panfletario, o directamente político; sino de una manera íntima, sutil, humana: desde los "pequeños" dramas de las personas que viven que están inmersas en ese mundo de apariencias y represiones "perfectas".