Las causas del accidente aéreo donde perdió la vida el exembajador de Japón en nuestro país, Chusaku Nomura y su instructor de vuelo, Albert Hansen Martínez, comenzaron a ser debatidas ayer en un juicio oral y público a cargo del Tribunal Superior Primero Penal, sección primera de San José.

El hecho ocurrió el 17 de agosto de 1990 cuando la avioneta en que viajaban ambas personas colisionó, en el aire, contra otra piloteada por Máximo Matamoros Alfaro.
A consecuencia del percanece, la aeronave de Nomura y Hansen se precipitó a tierra sobre la residencia de Jeannette Quesada Hernández, ubicada en la urbanización Valle del Sol, en El Alto de las Palomas, San José.
En el sitio fallecieron el diplomático y su instructor de vuelo. En tanto, Matamoros Alfaro, quien al igual que Nomura era estudiante de aviación, pudo controlar la colisión y aterrizar en el aeropuerto Tobías Bolaños, desde el cual los dos aparatos habían despegado minutos antes.
Como imputados figuran Rónald Zúñiga Masís y José Leonardo Guillén Valverde, quienes fungían en ese momento como controladores aéreos en esa terminal, ubicada en Pavas.
Los ofendidos y, actores de la acción civil, son la señora Quesada Hernández y Alvaro Román Jiménez Arias, este último como apoderado generalísimo de la compañía Academia de Enseñanza Aeronáutica Sociedad Anónima (AENSA), propiedatria de las dos avionetas.
Ellos, en su orden, son representados por los abogados Rafael Gairaud y Ciro Casas.
Como fiscal de juicio actúa Mario Córdoba Zárate, en tanto que Ricardo Harbottle, representa a los dos imputados.
El Tribunal lo intengran los jueces Gerardo Segura Ruiz, Alcides Mora Díaz y Jeannette Castillo Mesén, quien preside.
La jornada tuvo un lento inicio a raíz de un alegato que planteó el abogado Casas y por el cual tribunal debió retirarse a deliberar cuando apenas comenzaba el juicio.
La probable maniobra
Un presunto descuido de un controlador aéreo habría sido la causa de la colisión en la cual participaron dos avionetas de una misma empresa, según se desprende del requerimiento de elevación a juicio leído ayer por la tarde. Este es un extracto de los presuntos hechos.
6 a.m. Los controladores aéreos, Ronald Zúñiga Masís y José Leonardo Guillén Valverde comenzaron su turno de trabajo en la torre de control del aeropuerto Tobías Bolaños.
7:12 a.m. Zúñiga Masís autorizó, en la pista 27, el despegue de la avioneta TIAEC en la que iban el estudiante Máximo Matamoros Alfaro y su instructor de vuelo, Wilson Phillips Fonseca.
7:16 a.m. Zúñiga Masís autorizó el despegue de la aeronave TIABB con Chusaku Nomura y Albert Hansen Martínez a bordo.
7:30 a.m. Zúñiga Masís asintió a que su compañero de turno, Guillén Valverde, abandonara su puesto de trabajo con lo que, al parecer, se produjo un recargo de funciones para el primero.
8 a.m. Phillips Fonseca, a bordo de la TIAEC, pidió autorización para descender. Zúñiga lo autorizó.
-Phillips Fonseca, en tierra y antes de bajarse, le comunicó a Zúñiga Masís que el estudiante Matamoros Alfaro continuaría solo. A partir de este punto no se puede establecer las horas con precisión.
Instantes después, Nomura, desde la TIABB, le pidió a Zúñiga Masís permiso para aterrizar y se lo concedió.
Cuando estaba en el tramo del circuito presto a aterrizar, Matamoros Alfaro, en su TIAEC, solicitó permiso para despegar. Zúñiga estuvo de acuerdo y la avioneta inició el ascenso a 4.000 pies.
El controlador Zúñiga no se percató que Nomura falló en el aterrizaje, pues continuó a todo lo largo de la pista, con la torre a la derecha, y regresó otra vez al circuito aéreo.
Tampoco, luego, se dio cuenta de la cercanía de las dos avionetas. La TIAEC, piloteada por Matamoros, estaba solo a media milla de la de Nomura.
La aeronave del japonés dio alcance a la de Matamoros, dado que esta había tenido que subir a los 4.000 pies, volaba recto y con rumbo sur a 180 grados.
Matamoros Alfaro sintió un golpe en la parte superior central derecha de su avioneta, a la altura de la puerta. Logró maniobrar hacia la izquierda y vio a "la una" las iniciales ABB.
Se produjo el impacto. Matamoros, con la hélice de su avioneta, cortó el conjunto de la cola de la TIABB de Nomura y Hansen y esta se precipitó a tierra sobre la casa de Jeannette Quesada Hernández.
Nomura y Hansen fallecieron en el acto; en tanto, Matamoros inició un desesperado regreso al Tobías Bolaños.