Una vida mental y físicamente activa durante la madurez ayuda a evitar el mal de Alzheimer, según indica un estudio presentado el jueves en el Congreso anual de la Academia estadounidense de Neurología (AAN) que se desarrolla en California (Estados Unidos).
Los investigadores indicaron que las personas que desarrollan un nivel elevado de actividades fuera de sus trabajos como tocar un instrumento musical, ocuparse del jardín y hacer ejercicio tienen menos posibilidades de desarrollar la enfermedad cuando envejezcan.
"Las personas menos activas tienen tres veces más riesgos de tener la enfermedad Alzheimer, que aquellos que tienen más actividad", destaca el principal autor del estudio, el profesor Robert Friedland, que se desempeña como neurólogo en la universidad Case Western Reserve en Cleveland.
Estudio novedoso
Este trabajo es el primero en examinar las actividades de las personas, cinco años antes de la aparición de los síntomas de la enfermedad.
Los investigadores utilizaron un cuestionario para recabar los datos referidos a la participación de las personas examinadas en 26 actividades extra profesionales, tanto pasivas como físicas e intelectuales. El grupo estaba compuesto por 193 pacientes de Alzheimer y 358 personas sanas, con una edad promedio de 72 años.
Entre las actividades pasivas figuran mirar la televisión, ir a reuniones sociales o ir a la iglesia. Entre las actividades físicas se encuentran la jardinería y algunos deportes.
Las actividades intelectuales van desde la lectura y el armado de rompecabezas pasando por la pintura y el bricolaje.
Los participantes sanos realizaron más actividades entre los 40 y 60 años, según el profesor Friedland. "Un aumento relativo del tiempo consagrado a las actividades intelectuales entre la pre madurez (20 a 39 años) y la edad madura (40 a 60 años) está relacionada con una baja significativa de la probabilidad de sufrir la enfermedad de Alzheimer más tarde en su vida", añadió.