
De la mano con las necesidades estructurales de nuestras construcciones, la investigación más reciente sobre estructuras sismorresistentes, la legislación vigente y la tecnología en la producción de materiales; los materiales de la construcción evolucionan día a día.
Hoy, el mercado ofrece variedad de productos, calidades, y tipologías, entre ellas, la denominada mampostería clase A, que, por su estirpe, se ha posicionado en el mercado con rapidez.
Pero, cuando se trata de paredes: ¿qué es un material clase A? De acuerdo con el Código Sísmico de Costa Rica 2002 (CSCR 2002) y específicamente en el caso de la mampostería, hablamos de las características de los bloques de concreto, el mortero de pega y el concreto de relleno de los bloques, donde la clase A los identifica como aquellos materiales con probado desempeño para un uso específico y mayor resistencia.
Veamos el caso de las unidades de mampostería. El código las clasifica en: Clase A, Clase B y Clase C.
Los Clase A se definen como "bloques de concreto con resistencia promedio a la compresión medida sobre el área neta a los 28 días de edad no menor de 133 kg/cm² y con un mínimo para cada muestra individual de 120 kg/cm². La mampostería Clase A es obligatoria para todas las construcciones mayores de 1.000 m² y de tres pisos de altura.
Las unidades de mampostería Clase B y C se definen como bloques con resistencias promedio a la compresión menor 90 kg/cm² y 75 kg/cm² respectivamente, siendo la Clase C únicamente apta para edificaciones individuales de un solo piso, con una altura de paredes de 250 m, y no más de 50 m².
Para el Ing. Alejandro Navas del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LANAMME) esta clasificación responde tanto a una realidad existente en nuestro mercado, donde se encuentran todo tipo de bloques, como a la necesidad de establecer parámetros de control de calidad en las estructuras sismorresistentes.
"En la pared de mampostería los bloques son el elemento central que da la resistencia a la estructura" afirma Navas. "Un mal bloque, aunque se junte a un buen mortero de pega, cemento de relleno y mano de obra de primera no dará como resultado una pared de clase A", dijo.
Igual criterio expresa Rodrigo Díaz, Consultor Senior de Sistemas de Vivienda de Holcim Costa Rica, para quien la clasificación de estos bloques, por su resistencia, le permite a los profesionales determinar, con claridad, cuál es el tipo de material que cumple con los objetivos de desempeño de cada edificación.
Calidad certificada
Según la normativa nacional, el CSCR 2002 y la Norma MEIC 6293 e internacional, la norma ASTM C 90, la calidad de los bloques se determina por la calidad y las características de los materiales con que se fabrican, las dimensiones, las tolerancias dimensionales, la apariencia, la absorción y la resistencia a la compresión.
Los estudios de resistencia a la compresión y la absorción se obtienen según la normas ASTM C 140 y la MEIC 6293.
Explica Díaz, que los estudios de resistencia sobre el área neta, esto es el área de las paredes del bloque (sin considerar el área de las celdas), deben hacerse como mínimo en tres unidades- tres bloques-. Para bloques Clase A, en promedio, los tres deben tener una resistencia igual o superior a 133 kg/cm², pero ninguno individualmente debe tener una resistencia menor a 120 kg/cm².
Estos estudios, según indica Navas son sencillos, se realizan en laboratorios de materiales en pocos días y su costo no supera los ¢8.000 aprox. Ambos ingenieros insisten en la importancia de acogerse a lo establecido en el Código, además de la responsabilidad de realizar siempre la prueba de materiales.
En el caso de Holcim, explica Díaz, la empresa Productos de Concreto S.A. extiende un certificado de calidad que respalda la clasificación de clase A de sus bloques indicado en sus facturas.
Para Navas, en esto se resume el objetivo del nuevo Código Sísmico, fomentar el uso de los mejores materiales y el mejor proceso constructivo para que las estructuras den su máximo desempeño. Por último, es importante, que los profesionales indiquen en sus diseños y planos la clase de la mampostería que han considerado en sus proyectos.