Washington. Un conflicto fronterizo entre Honduras y Nicaragua, que amenazó con quebrar más de una década de paz en Centroamérica, ha quedado ahora en manos del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya que deberá establecer las líneas definitivas divisorias entre ambos países.
El dictamen que hondureños y nicaragüenses han prometido respetar se emitirá en un plazo de tres a cuatro años, dijeron fuentes diplomáticas.
Mientras tanto, ambos países situados en el corazón del istmo centroamericano, deberán respetar un memorándum de acuerdo que firmaron el martes en Washington que establece normas de patrullaje en el Mar Caribe y la reducción de fuerzas en la frontera común "para asegurar la paz".
"Con este acuerdo, auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA), quedan superados los recientes incidentes fronterizos y con él hemos resuelto algunos problemas de la relación bilateral", manifestó el canciller hondureño, Roberto Flores, tras la firma del documento.
El memorándum, concertado tras dos días de intensas conversaciones mantenidas con la mediación del representante especial de la OEA, el estadounidense Luigi Einaudi, fue firmado por los cancilleres de Honduras y Nicaragua en la sede del organismo en Washington.
Con este acuerdo "se ha creado un verdadero engranaje de paz para la región y se ha demostrado que es posible hallar la paz a través de la vía diplomática", manifestó el ministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Eduardo Montealegre.
El acuerdo establece que fuerzas militares de ambos países realizarán "patrullajes coordinados en el Golfo de Fonseca", que fue uno de los principales puntos de conflicto.
También señala que a partir de ahora ambos países mantendrán una comunicación fluida y permanente, tomarán medidas combinadas para mantener la paz, programarán actividades coordinadas y periódicas e instrumentarán mecanismos para situaciones de emergencia.
El documento determina que Honduras y Nicaragua realizarán "operaciones militares combinadas en el mar Caribe para fines específicos, entre ellos, la lucha contra el narcotráfico y la piratería marítima.
Asimismo, verificará posibles lugares de presencia militar a fin de que no se viole un compromiso de no mantener otros puestos militares o policiales en el Mar Caribe que los existentes antes del 1 de septiembre de 1999.
En la parte operativa del acuerdo, el memorándum establece que las respectivas unidades militares deberán mantenerse a, al menos, 23 kilómetros de la frontera y las unidades blindadas a 50 kilómetros.
Asimismo, los medios de guerra electrónica deberán mantenerse distantes a un mínimo de 50 kilómetros de la frontera y ambos países deberán notificar cualquier vuelo militar a 30 kilómetros de la frontera terrestre o en la parte correspondiente en el Mar Caribe.
Por otra parte, las áreas de trabajo de desminado serán coordinadas a ambos lados de la frontera para permitir una comunicación directa e inmediata con la presencia de supervisores u observadores técnicos.
Luigi Einaudi, representante del secretario general de la OEA, César Gaviria en este conflicto, señaló que "a pesar de la complejidad del tema, ambos países han demostrado que respetan los puntos de vista del otro y la voluntad de buscar soluciones pacíficas a sus problemas".
Los incidentes entre tropas que en algún momento amenazaron con degenerar en un conflicto bélico tuvieron su origen en la ratificación en Honduras de un tratado de delimitación marítima el 30 de noviembre del año pasado.
Nicaragua protestó por esa ratificación al afirmar que le despojaba de 130.000 kilómetros cuadrados de su plataforma continental.
Entre las zonas en disputa se encuentra la isla de San Andrés, Providencia y el Cayo de la Serranilla.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.