Tegucigalpa . Las relaciones entre Nicaragua y Honduras se tensaron y pusieron en jaque el proceso de integración centroamericana cuando este último país firmó el pasado martes un tratado de límites marítimos con Colombia.
El gobierno de Managua, que considera que el tratado es lesivo a la soberanía nicaragüense, dispuso en represalia aplicar un arancel del 35% a todos los productos hondureños, al tiempo que dejaba planear la amenaza de romper relaciones diplomáticas.
El gobierno hondureño denunció por su lado una movilización de tropas nicaragüenses hacia la frontera, pero esa versión fue rechazada por las autoridades de Managua.
La situación tendió a complicarse el jueves, cuando las comisiones de relaciones exteriores del Congreso colombiano aprobaron en forma excepcionalmente rápida el tratado, que la víspera había sido presentado a su consideración por el Ejecutivo. El texto deberá pasar ahora a la aprobación de las plenarias de la Cámara (baja) y del Senado, que se espera lo tramiten antes del término del actual periodo de sesiones que culmina el próximo 17 de diciembre.
Mientras el tono de la disputa subía en medios oficiales y políticos y en la prensa de Honduras y Nicaragua, los cancilleres de Centroamérica se reunieron el jueves en San Salvador para analizar el conflicto y buscar una salida negociada, pero el encuentro de más de cuatro horas concluyó sin acuerdos.
El canciller nicaragüense, Eduardo Montealegre, dijo que existe preocupación por un eventual colapso del proceso de integración que llevan adelante Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
Dicho proceso, que inició a principios de la presente década, tiende a la unificación de políticas económicas, sociales y ambientales, con vistas a la formación de una unidad política a mediano plazo.
La preocupación por la crisis alcanzaba también a los sectores empresariales del istmo, especialmente de Honduras y Nicaragua, que llamaron a sus respectivos gobiernos a buscar una salida negociada, para evitar perjuicios a la actividad económica.
El comercio entre Honduras y Nicaragua representó en 1998 una cifra de 59,7 millones de dólares favorable al primer país, que vendió 43,6 millones, mientras que Nicaragua exportó 16,1 millones.
El pasado martes, el congreso hondureño ratificó un tratado que había suscrito con Colombia en 1986, el cual define el límite entre Nicaragua y Honduras, en el mar Caribe, en el paralelo 15. Además, reconoce una frontera entre Nicaragua y Colombia en el meridiano 82.
De acuerdo con Managua, el límite entre Nicaragua y Honduras es el paralelo 17, por lo que el tratado le cercena 30.000 km2 de mar territorial.
Además, el gobierno nicaraguense alega que Colombia le está arrebatando unos 100.000 km2 de territorio marítimo, dentro de los cuales se incluyen los territorios insulares de San Andrés, en los que el país suramericano mantiene un importante desarrollo turístico.
"Con valentía lo vamos a denunciar, que esta agresión que ha sufrido Nicaragua se ha dado sin haber agotado los términos de la integración centroamericana", declaró el presidente nicaragüense, Arnoldo Alemán.
"Esa fue una puñalada trapera de último momento", agregó, tras advertir que su gobierno está dispuesto a agotar todas las instancias jurídicas internacionales e incluso a romper relaciones diplomáticas con Honduras.
Por su parte, el presidente hondureño, Carlos Flores, calificó de "desproporcionada" la reacción nicaragüense y aseguró que la ratificación del tratado constituye un acto soberano y de pleno dercho por parte de Honduras.
"Me siento seguro de que hoy y siempre nicaragüenses y hondureños coexistiremos pacífica, armoniosa y fraternalmente en la región centroamericana, dispuestos a compartir un destino común y recibir juntos los desarrollos positivos del próximo milenio", aseveró el mandatario.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.