Panamá. El conflicto colombiano constituye un elemento de riesgo para la seguridad de Panamá, por lo que se han tomado medidas para enfrentar sus potenciales consecuencias, afirmó ayer el ministro panameño de Relaciones Exteriores, José Miguel Alemán.
En una conferencia sobre "La política exterior panameña: una visión global", que pronunció en un hotel de la capital ante los miembros del Centro Panameño de Relaciones Internacionales y Estudios sobre Política Exterior, habló de cómo afecta la situación colombiana a Panamá, entre otras cuestiones.
Alemán dijo que el conflicto colombiano pone en una situación de riesgo la seguridad del país, "por el impulso que ha dado al desplazamiento transfronterizo, a los actos de violencia y al trafico de armas y narcóticos".
El titular de Relaciones Exteriores consideró este tema de "suma importancia" y señaló que el gobierno panameño ha trabajado en la búsqueda de soluciones "que tiendan a reducir la inseguridad y el desasosiego en nuestro territorio y en la región".
En ese sentido, resaltó que Panamá ha declarado su "estricta" neutralidad frente al conflicto, así como el apoyo a las iniciativas de paz del gobierno colombiano y el "rechazo absoluto" a la participación panameña en los aspectos militares del Plan Colombia.
También ha aumentado la presencia policial en la zona limítrofe con Colombia y ha aplicado un Plan de Desarrollo Sostenible para el Darién con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Asimismo, los gobiernos de ambos países acordaron la protección de los derechos humanos de los desplazados colombianos que han entrado al Darién huyendo del conflicto en su país, y facilitar su repatriación voluntaria, con ayuda ACNUR y la Cruz Roja Internacional, según Alemán.
Además, el gobierno panameño y la sociedad civil elaboraron un Plan de Contingencia para enfrentar los efectos potenciales del Plan Colombia, sin olvidar la consulta con gobiernos de otros países igualmente preocupados por los efectos del conflicto colombiano como Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela, subrayó Alemán.
En su conferencia, Alemán hizo un esbozo de la política exterior de la presidenta panameña, Mireya Moscoso, y destacó que el afianzamiento de la soberanía nacional es uno de sus tres fines principales.
Sin embargo, dijo que a pesar de asumir el control sobre la totalidad del territorio nacional (el 31 de diciembre de 1999) y poner fin a la presencia militar estadounidense en Panamá, existen dos factores "que impiden el pleno control y usufructo del territorio nacional".
Destacó que uno de ellos es el Tratado de Neutralidad que reconoce a los EEUU la facultad de garantizar, "de manera unilateral y por la fuerza", la seguridad del Canal, y "el legado de contaminación" que las tropas norteamericanas dejaron en las áreas de la vía acuática que utilizó como campos de tiro.
El canciller panameño consideró que el primer "obstáculo" se debe resolver mediante un proceso generacional fundamentado en la confianza mutua entre Panamá y los EEUU, y que en el otro el gobierno panameño ha realizado esfuerzos diplomáticos "superiores" para llegar a un acuerdo con Washington para la descontaminación de estas áreas.
El tema también ha sido llevado a varios foros internacionales como la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la misma Casa Blanca, donde el gobierno panameño propuso recientemente que se someta a un proceso de arbitraje internacional en el que Panamá espera salir airoso, sin descartar la vía diplomática, dijo Alemán.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.