Venecia (Italia), 4 sep (EFE).- La cuarta jornada del Festival de Venecia mostró hoy en competición un ejemplo de cine italiano de corte político y otra muestra de la apertura de China, no sólo en la gran pantalla.
"Lavorare con lentezza", del italiano Guido Chiesa y "Shijie", del chino Jia Zhang-ke, fueron los dos largometrajes presentados hoy y recibidos de manera poco entusiasta, aunque algo mejor aquél, que en definitiva juega en casa.
El filme de Chiesa se sitúa en Bolonia, ciudad "roja" por excelencia en Italia, a finales de los años 70, cuando surgió una radio libre que intentó dar voz a los sectores más desprotegidos de la sociedad, en un contexto de fuerte extremismo político, caracterizado a veces por atentados terroristas.
Chiesa dijo hoy ante la prensa que espera que haya críticas desde el mundo político a su película, porque "cuenta una experiencia extraordinaria, la de la radio de Bolonia, la de la utopía de unos muchachos contra la lógica del trabajo proletario".
"Esa lógica del beneficio económico y años de capitalismo salvaje y globalizado, de la que es difícil salir, es la causa de lo que ocurre hoy en Irak y en muchas partes del mundo", explicó el realizador, autor con anterioridad de otras cintas de contenido social crítico.
Con "Shijie", traducible por "El mundo", Jia Zhang-ke firma su cuarto largometraje, en esta ocasión de ambiente urbano (Pekín), después de que los tres anteriores, que tuvieron problemas con la censura de su país, lo fueran en zonas rurales.
La acción se centra en las vicisitudes de una pareja que trabaja en un parque temático en el que se reproducen a escala reducida los monumentos más famosos del mundo, como el Big-Ben londinense, el Vaticano, la Torre Eiffel parisina y los rascacielos de Manhattan.
Este filme "tragicómico", en palabras del realizador, se ambienta en el actual período de desarrollo económico chino, en el que los personajes "deben resolver sus problemas en un mundo artificial y nuevo".
La presencia de esos monumentos a escala "parecen hacer accesible y diminuto el mundo, pero la realidad es muy lejana" para los protagonistas, ejemplo de una nueva población china que tiene acceso a algunas modernidades occidentales, pero carece mayoritariamente de la posibilidad de salir al extranjero.
La larga duración de la película y el lento ritmo de la historia hizo que numerosos espectadores abandonaran la sala antes del final, y los que quedaron la acogieron con indiferencia. EFE
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