¿Cuándo empezó a pintar? Eso es algo difícil de contestar.
Su primer recuerdo se remonta a la infancia, cuando pasaba horas trazando dibujos para luego impregnarlos de color a su antojo...Pero, ¿empezar a pintar? Eso fue más bien en 1987, cuando ingresó a la academia Clever Lara, una de las más importantes de Uruguay, su país natal.
¡No!: la pura verdad es que Martha Amorelli empezó a pintar después de eso, de su formación académica.
"Cuando era niña pintaba de una forma totalmente libre, sin seguir ninguna técnica. Luego, en la academia, ahí adquieres la técnica pero te encasillan y tienes que hacer lo que te pidan. Lo mejor viene luego, cuando ya tienes el conocimiento básico, recuperas la libertad, y desarrollas un estilo propio", afirma.
A sus 66 años, esta pintora empieza a pintar cada vez que empieza un nuevo día. Precisamente, las creaciones de sus más recientes días conforman el sustento de la muestra que ahora expone en el Tribunal Supremo de Elecciones: Paisajes afectivos.
En nueve cuadros de gran formato, la artista demuestra a los visitantes de ese recinto que lo suyo es el arte abstracto: un arte abstracto donde lo concreto -los paisajes y afectos- se hace visible en las formas deformadas, los colores, las luces, las texturas y pinceladas.
"A mi me gusta entablar un diálogo entre mis cuadros y el espectador: que cada persona se deje seducir por la pintura y encuentre en ella un sentimiento, un estado anímico, una reflexión", afirma.
¿Cuántas pinturas ha creado? Eso es algo difícil de responder: solo sabe que ha participado en 25 exposiciones.
"Cada cuadro tiene para mí un gran valor afectivo, y cuando tengo que deshacerme de ellos me duele tanto como perder a un ser querido, por eso no los cuento: solo deseo que estén en manos de alguien que sepa apreciarlos", afirma.
Las pinturas de Amorelli permanecerán varias semanas a vista y paciencia de los costarricenses; luego, ella volverá a instalarse en su estudio -frente al mar de Uruguay- para seguir empezando a pintar.