
Diseñar una cocina supone un completo proyecto de diseño interior, en el que intervienen no solo los muebles, que deben adaptarse a cada espacio y necesidades concretas; sino también a aspectos tan variados como la ventilación, las instalaciones eléctricas, de gas, agua y de iluminación.
Las instalaciones propias de un espacio donde se desarrollan la mayor cantidad de actividades con respecto a otros sectores de la vivienda, supone la necesidad de instalaciones propias para ella. Así, las instalaciones son previas al mobiliario, cuya distribución estará condicionada a la disposición de los diferentes dispositivos como salidas de gas por ejemplo, que deben ubicarse en lugares específicos para su seguridad.
Dimensiones mínimas
Otro aspecto importante en el caso de las cocinas, es la ventilación. Sin duda alguna, la correcta circulación del aire y la sensación de confort es importante en un espacio donde se genera calor y por supuesto, una mezcla de olores.
Para este efecto la Ley de Construcciones, en el Capítulo VII, Edificios para habitación unifamiliar y multifamiliar establece que el área mínima de un espacio destinado a cocina será de 5 m ² y de 2 m ² de ancho como mínimo. Esta dimensión varía en casos donde se utilice para preparar o cocer alimentos un espacio integrado a la sala o al comedor.
Con respecto a las ventanas se establece que el tamaño de ellas sea de un 15 por ciento del área del espacio correspondiente; por ejemplo, en una cocina de dimensiones mínimas, la ventana tendrá un área mínima aproximada de 75cm, teniendo en cuenta que la dimensión menor de cada ventana, para efectos de ventilación e iluminación, no podrá ser inferior a treinta centímetros (0,30 m).
De esta manera, la profundidad de cualquier pieza habitable no podrá sobrepasar el doble de la altura de piso a cargador de ventanas, así, por cada metro o fracción superior a medio metro de profundidad adicional, se deberá aumentar el porcentaje total mínimo requerido de área de ventana, en un uno por ciento.
Instalaciones básicas
Actividades como preparación, cocción, producción y almacenaje de alimentos diariamente necesitan tener acceso a instalaciones más complejas que el resto del hogar.
Por ejemplo, al diseñar la instalación eléctrica de la casa, es necesario separar por ejemplo, los tomacorrientes que corresponden a la cocina, ya que la demanda por fluido eléctrico es mayor producto de la gran cantidad de aparatos que se usan, a veces al mismo tiempo. A esto hay que sumar los otros circuitos destinados a la cocina, agua caliente, cuarto de lavado, planchado y otros.
Por otro lado, las instalaciones hidráulicas, ya sea para agua potable o servidas, también necesitan de cuidado dependiendo de la complejidad de cada espacio.
Un área completa incorporaría cocina, comedor diario, desayunador, cuarto de pilas y patio adyacente, por lo que sería necesario contar con cajas de registro, trampas de grasa, tuberías para agua caliente, además de la normal, y en algunos casos tuberías para gas. En algunos casos, podrían incorporarse a los fregaderos trituradores de desechos.
Cree un espacio único
Recuerde que la función del arquitecto es garantizar que el resultado final sea armonioso y, a la vez, eficiente. Un buen diseño requiere de habilidad en el manejo de los espacios y de creatividad, pero para que una cocina sea funcional y por tanto cómoda, se debe respetar una línea de proceso, donde se tengan en cuenta las tareas en el orden en que estas se realizan.
El objetivo principal es crear una zona de trabajo eficiente y un área específica donde se lleven a cabo cada una de las actividades sin que unas interfieran con las otras. En el diseño de una cocina se busca ahorrar recorridos, crear espacios de trabajo fluidos y con libertad de movimiento.
Antes de comenzar la construcción o remodelación de su cocina, piense siempre qué actividades le gustaría desarrollar en ella y no se limite a que la cocina es sólo para cocinar. Además de las actividades tradicionales, puede convertirla en un lugar para leer, utilizar su PC, coser o incluso, reunir a sus amigos.
Piense el tipo y estilo que le gustaría más: tradicional, de madera, rústica, blanca o moderna, con acero y vidrio. Recuerde que la instalación de una cocina tiene un precio normalmente mayor que otros ambientes de la casa.
Por lo anterior, es recomendable comprar artículos de calidad, en establecimientos especializados que garanticen la calidad de sus productos, además de buenos precios. No esta por demás pedir presupuestos en la mayor cantidad de establecimientos y comparar precios.
Tenga también en cuenta el equipo que va a necesitar, pues cada artefacto requiere instalaciones especiales y cada marca tiene dimensiones propias. No deje de lado la posibilidad actual o futura de contar con lavaplatos, un triturador de residuos o extractores de olores.
A medida de lo posible, trate de Incorporar a la línea de proceso, el resto de las áreas, y no olvide colocar las zonas de almacenamiento de utensilios y alimentos utilizando un criterio de utilidad, es decir, ubicando los elementos que no utiliza diariamente en los estantes más alejados.
Si sobre una de las paredes se encuentra una ventana es conveniente colocar allí el fregadero o una mesa, nunca la cocina. Añada también elementos no tan tradicionales, como estantes para libros de cocina, sillas o incluso sillones de tal manera que la familia se incorpore al acto de cocinar.