¿Sabe qué come su abuelito? Si pone atención cuando retira el plato de la mesa, quizás, encuentre la mitad de la comida.
Ahora, piense un segundo: ¿quién quiere comer un bistec durísimo, si le faltan dientes, si la carne está fría y, peor aún, si no queda nadie en la mesa?
Mucho se habla de los problemas que acarrean para niños y jóvenes una mala alimentación, pero se olvida que la dieta es igual de indispensable cuando aparecen las canas.
Los problemas de alimentación en los adultos mayores quedaron evidentes en un estudio preliminar, hecho en octubre, por la investigadora Rosa María Novygrodt de la Secretaría de la Política Nacional de Alimentación y Nutrición del Ministerio de Salud.
La especialista analizó muestras de sangre de 90 adultos mayores de Santa Ana, en San José, todos calificados en condición de pobreza por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).
Prepárese para los datos: solo el 12,5 por ciento de los adultos mayores tuvo resultados normales. El 21 por ciento presentó deficiencia de proteínas, el 11,5 por ciento mostró anemia megaloblástica -anemia por deficiencia de ácido fólico y B12- y el porcentaje restante tenía riesgo de sufrir de esa anemia o presentó alteraciones en los componentes de la sangre.
¿Para qué sirven esos resultados? La respuesta contundente viene de la encargada del estudio, Rosa María Novygrodt: "para darnos cuenta de que estamos descuidando la comida de nuestros viejitos".
Con menos dientes
Si está en el grupo joven, entonces, usted devora sin problemas cada platillo que cae en su mesa y puede darse el lujo de comer demás, acostarse lleno y amanecer ¡pura vida!
Todo cambia cuando asoman las canas.
La alimentación en el adulto mayor debe ser cuidadosa pues aparecen nuevos problemas, desde menos dientes para comer a su antojo, hasta cambios en el organismo que evitan asimilar bien los nutrientes (véase la ilustración).
La nutricionista Novygrodt comentó que, por ejemplo, los adultos mayores tienen más dificultad para asimilar la vitamina B12 y el ácido fólico.
"Las carnes son ricas fuentes de esos nutrientes. Muchas veces, no se les da ese alimento a los viejitos", dijo como ejemplo la investigadora.
Sin embargo, para la especialista, la máxima más importante es dar cariño al adulto mayor. "La parte emocional es muy importante para que ellos se sientan estimulados a comer bastante. Si se quedan solos comiendo y se les sirve la comida sin ninguna presentación atractiva dejarán el plato", alertó Novygrodt, quien insistió en la importancia de "atender" a los adultos mayores.
Viva le ofrece unos consejos indispensables para alimentar bien a esos abuelitos que, recuerde, necesitan tanto nutrirse de pan, como de cariño.
Abuelito ¡a comer!
Para garantizar una adecuada alimentación de los adultos mayores recuerde que debe buscar comidas de más fácil absorción y digestión (cremas, purés, carnes molidas, frutas partidas, etcétera). La nutricionista Rosa María Novygrodt dio una lista de consejos para la nutrición del adulto mayor:
Nutrientes esenciales:
Vitamina A. Indispensable para los tejidos, vista, piel, huesos, aparato respiratorio y ayuda a prevenir la anemia. Fuentes: hígado, leche, queso, huevos, zanahoria, ayote sazón, zanahoria, mango maduro, hojas -remolacha, espinacas-.
Vitaminas del complejo B y ácido fólico. Necesarias para utilizar la energía, formar y reparar tejidos. Fuentes: Espinaca, maní, frijoles, brócoli, hojas de mostaza, hojas de rábano, carne, pescado, huevos, leche.
Zinc. Su deficiencia produce pérdida del apetito, alteración en la piel, sistema inmune, problemas de cicatrización. Fuentes: Hígado, carnes rojas, queso, huevos, frijoles.
Calcio. Su carencia causa osteoporosis. Fuentes: Leche y sus derivados, las hojas de espinaca, mostaza, brócoli, frijoles.
Hierro. Evita anemia. Fuentes: Carnes rojas, hígado, morcilla y huevo.
Proteínas. Necesaria para infinidad de procesos del organismo, como la estructura del sistema inmunológico. Fuentes: pescado, carnes, frijol, maíz, cereales, leguminosas.
No deben faltar:
El huevo. Es un alimento barato y muy completo en nutrientes.
La leche. Indispensable para suministrar calcio, si existe intolerancia a ese alimento, promueva el consumo de sus derivados (queso, helados, natilla, etcétera).
El pescado. Se debe consumir por lo menos dos veces por semana -es una rica fuente de vitamina B12-.
Frutas. Mínimo 2 a 3 frutas por día. Los adultos mayores rechazan las frutas porque tienen más sensibilidad hacia lo ácido y amargo, por eso, insista en su consumo.
Agua. Es básica para todos los procesos del organismo, se recomiendan ocho vasos diarios.
Debe evitar en la mesa.
Las frituras. Ese tipo de alimentos irritan el estómago con facilidad y contienen mucha grasa.
Las gaseosas. Irritan el estómago y no aportan ningún nutriente.
Exceso de condimentos. Irritan el estómago.
Capacidades disminuidas
Con la edad, una serie de procesos se deterioran y dificultan comer bien.
Existe una disminución general de la percepción de los sentidos, por ejemplo, hay disminución de los olores que impide identificar los alimentos.
Muchos adultos mayores han perdido buena parte de su dentadura y no usan prótesis.
La salivación es menor.
Tendencia a acumular grasa.
Males como la artritis, entre otros, hacen que los adultos mayores pierdan su capacidad para alimentarse solos.
Como los adultos mayores tienden a comer menos, entonces, su estómago se hace más pequeño. Muchos tienen gastritis y úlceras.
El organismo tiene dificultad para procesar los nutrientes de los alimentos, por eso, aparecen deficiencias. Entre las más comunes están las deficiencias de zinc, B12 y ácido fólico.