Uno de los grupos ticos más finos en la interpretación de la salsa dura, Son de Tikizia, está en escenario hoy pero con el corazón bien abierto.
La orquesta, donde al piano se sienta el laureado con premios Grammy Wálter Flores, programó un concierto en el Jazz Café a beneficio de la población indígena panameña Ngobe-Bugle –ubicada en la frontera con Costa Rica–. Y vaya coincidencia: el concierto se realiza en el marco de la celebración del Día Internacional de las Culturas, justo hoy.
¿Por qué tender una mano? Porque hace unos días decenas de hombres, mujeres, niños y niñas indígenas de la tribu panameña Ngobe-Bugle fallecieron por enfermedades respiratorias. “(Esto) muestra la necesidad urgente de mejorar las condiciones de salud de esta población que migra en esta época del año a nuestro país para recolectar café”, explicó un comunicado de prensa
“Hemos querido celebrar el día internacional de las culturas, haciendo un llamado a los amantes de la música salsa para que contribuyan con un granito de arena en la adquisición de vestimenta apropiada para este grupo étnico migrante que día a día debe enfrentar el duro clima de la zona, caracterizado por las fuertes lluvias”, detalló Rosilyne Borland, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Lo suyo, lo mío. Así, los Son de Tikizia, que han tenido el honor de acompañar al muy grande Cheo Feliciano, comenzarán a tocar a las 10 p. m.
Harán un repaso de lo que consideran clave en su repertorio: desde temas ajenos –quizás alguito de Rubén Blades, amigo de por sí de alguno de los Tikizia, hasta salsitas sabrosas que son de factura propia, como los contenidos en Pa’ los pies .
El disco debut de Son de Tikizia fue presentado hace apenas tres meses y es un álbum digno de oír, de bailar, de cantar, de comprar.
Lo arman diez composiciones; ocho de ellas escritas por Wálter Flores y Alfredo Poveda, este último cantante y también trombonista.
La otra composición en el disco es Variaciones Goldberg , una obra de Johann Sebastian Bach escrita para piano y adaptada por Wálter Flores a trombones y flauta con percusión afrocubana. Resulta interesante.
La otra pieza que completa el par ajeno es Juan González , una canción escrita por Rubén Blades que sonó en la radio como un homenaje al periodista asesinado Parmenio Medina.