Pablo Milanés parece cansado. Tiene una seria enfermedad en los huesos que le impide caminar sin la ayuda de un rústico bastón. Sus ojos ya no brillan con la misma intensidad del pasado, pero aún conserva un buen sentido del humor y ese don de palabra que caracteriza a la mayoría de los cubanos.
A sus 54 años, aún prefiere componer en las madrugadas, aún sigue convencido de querer acabar sus días en esa Isla, cuyo cielo, su mar y su gente son "incomparables", dice seguro. "Es el país más lindo del mundo", usted perdone, añade.
Pablo o Pablito, como le llaman en su tierra desde los 15 años es músico profesional y desde los seis años cantaba en los programas de aficionados. Es precisamente por eso que en Cuba se quedó Pablito. Pablo, ya no es el mismo de ayer, confiesa. Los años no han pasado en vano. Ahora, sigue siendo un artista comprometido, pero "con un sentido crítico, con un sentido de justicia, con los pies en la tierra, más realista".
Pablo, el compositor, cantante y poeta viene a Costa Rica para ofrecer dos conciertos (ayer y hoy) en el Teatro Nacional. En su presentación intepretará los clásicos Yolanda, La vida no vale nada, Yo pisaré las calles nuevamente... y algunas canciones de su nuevo disco: Despertar, que estará dispobible en setiembre. Esta última producción constituye un cambio importante en la trayectoria de este trovador que en la década del 70 revolucionó el filin, la guaracha y el son para crear lo que hoy se conoce como la Nueva Trova. Despertar es un disco sinfónico, grabado en España con la Orquesta de la Radio y Televisión Española (RTVE) y la Orquesta de Madrid.
Un día después de haber arribado a Costa Rica en un vuelo, según él "turbulento", conversó con Viva en el Hotel San José Palacio.
-¿Es la Nueva Trova un fin o un medio?
-Es una continuidad de un movimiento que se venía dando desde el siglo pasado, movimiento guitarrístico que inició en las provincias orientales. Luego se conoció en La Habana con la misma trascendencia que tuvo el bolero, el chachá, el mambo.
"En Cuba, la música de trovadora es una tradición de la que nuestro movimiento forma parte. No ha sido un fin en sí mismo, ha sido el resultado de todo lo que se había hecho anteriormente, pero con caracteríticas distintas por el momento en que se da.
-¿La Nueva Trova debe evolucionar?
-Debe cambiar porque siempre se está adaptando a la época de trovador. No es lo mismo lo que canto yo a mi edad que lo que cantan los nuevos trovadores. Hay muchos, tantos que ni me acuerdo de sus nombres. Es algo que surge espontáneo.
-¿Incluiría a Carlos Varela, el trovador-rockero que critica fuertemente el Gobierno de su país en esa nueva generación?
-Sus letras son muy fuertes y muy buenas. Como Carlos hay tres o cuatro autores en Cuba que son ejemplo de lo que te decía: cada trovador debe emplear un lenguaje de acuerdo con su época, debe expresar de la política. Canta cosas críticas que cuestiona. Esa me parece una actitud sana.
-¿Debe el artista tener un compromiso político?
-No creo que deba ser tanto un compromiso político, pero si consigo mismo. Sin ese compromiso consigo mismo conlleva una actitud política, pues bienvenido sea. A nosotros nos fue muy difícil alejarnos del problema ideológico porque tenía una influencia muy grande en la época en que surgimos. No creo que hoy sea así. No creo que los trovadores actuales tengan que responder a su medio como respondimos nosotros.
-¿Sigue siendo un artista comprometido?
-Sigo síendolo, pero no con la misma realidad, sino con las cosas justas, con un sentido crítico, con un sentido de justicia, con los pies en la tierra, más realista, mucho más objetivo.
-En su último disco, Despertar hay un cambio. ¿A qué obedece?
-Se debe a que yo hace 15 años he mantenido un grupo de artistas cubanos. Nosotros hacemos los arreglos y hemos mantenido una temática, una sonoridad que puede aburrir. Entonces, hemos decidido cambiar y buscar nuevos arreglistas. Participa Ricardo Miraya, un extraordinario arreglista que ha trabajado con Joan Manuel Serrat, es uno de los mejores músicos de España. En este disco él hizo 10 arreglos.
-¿Es un disco sinfónico?
-Fundamentalmente está hecho con músicos de la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Orquesta de la Radio y Televisión Española. Tiene mucha calidad, una orquestación tremenda, mucha cuerda, con un timbre sinfónico, natural, acústico. Puede resultar dulce, fresco en este momento en que la gente está cansada de la sonoridad electrónica.
"De los 34 discos que he grabado es uno de los que más me ha gustado. Las canciones, los textos me complacen más. Está redondo. Tiene mucha unidad.
-¿Era un capricho?
-Definitivamente (sonríe). Es para uno mismo consagrarse. Uno siempre quiere hacer el disco perfecto y éste está muy cerca de serlo.
-¿Cómo combina su trabajo de diputado en La Habana con la música?
-Mi nombramiento de diputado nacional (de 1993 a 1998) es más bien honorífico. No he asistido nunca a una sesión, unas veces por enfermedad, otras por mi trabajo.
Muy personal
La mejor hora para componer:La madrugada.
El cielo más azul:El de La Habana.
Un autor:Alvaro Mutis.
Una mujer:Yolanda.
Inspiración:La vida.
Crear es oficio o profesión: Un oficio no superficial. Es una sabiduría que se va adquriendo.