
Nada genera indiferencia en la figura de Reinhold Messner. Y nada de lo que hace o dice el alpinista italiano queda al margen del elogio y la crítica.
Los últimos meses fueron intensos en la vida del famoso montañero de 61 años. La gira de presentación de su último libro, Mi vida al límite , que lo llevó por toda Europa, coincidió con la aparición de los restos de su hermano Guenther, muerto en 1970 en el Himalaya.
Y es que el fallecimiento de este en el Nanga Parbat ha perseguido a Messner los últimos 35 años.
El sudtirolés siempre sostuvo que coronó el pico de más de 8.000 metros junto a su hermano y que descendió con él por la otra vertiente de la montaña.
Sin embargo, en un momento de la bajada, Messner perdió el contacto con Guenther.
A su regreso, sus muchos detractores -entre ellos dos compañeros de expedición, Max von Kienlin y Hans Saler- lo acusaron de haber antepuesto su orgullo y ambición a la vida de su hermano. Aseguraron que Reinhold, más fuerte, no deseaba la compañía de Guenther y lo abandonó durante el ascenso.
Los restos, entre ellos una bota que Messner reconoció como la de su hermano, se encontraron en la vertiente Diamir, por la que el italiano aseguró haber descendido junto a su hermano.
Aún así, Messner quiso asegurarse e hizo analizar los huesos hallados en un laboratorio de Innsbruck, donde se determinó que pertenecí an con una enorme probabilidad a Guenther.
Pese al triste hallazgo, las disculpas no han llegado, ni llegarán. Sus detractores siguen dudando y lanzando preguntas.
"Haber encontrado los restos de Guenther Messner no significa que los dos coronaran juntos la montaña", aseguran. Además, añaden que la altura a la que se encontraron los huesos, a 4.600 metros, contradice la versión de Reinhold de que bajó con su hermano hasta casi el pie de la pared, sobre los 4.500.
La pregunta sobre el trágico suceso ha sido recurrente durante la gira de presentación de su nuevo libro, y no ha faltado quien diga que Messner se está aprovechando del caso para hacerse publicidad gratuita. Sin embargo, el alpinista vive desde hace años del tirón de su imagen, de sus conferencias y de sus libros, que superan la treintena.
No en vano, Messner es considerado el mejor escalador de todos los tiempos. Fue el primero en subir los 14 picos que superan los 8.000 metros, en el Himalaya. También dejó al mundo con la boca abierta a finales de los 70, cuando junto al austriaco Peter Habeler se convirtió en el primer hombre en subir al Everest, la montaña más alta del mundo con 8.848 metros, sin ayuda de oxígeno artificial. En 1980 repitió esa hazaña en solitario.